Se ríen. Mucho. Ya comieron sushi y están terminando el té. En el restaurante del Jardín Japonés, inevitable, las miradas van hacia la mesa que, junto al ventanal, ocupan Mauricio Macri (51) y Juliana Awada (35).
Pero los novios, ajenos a todo, se abstraen del mundo en ese instante: sólo tienen ojos el uno para el otro.
Después salen. Juliana, sencilla, tiene un tapado negro y jeans. Cada minuto cuenta: no falta tanto para emprender, juntos, el viaje a la India (Nueva Delhi y Mumbai), vía París, en el que Macri (cuyo equipo en ese país completarán Francisco Cabrera –ministro de Desarrollo Económico– y Enrique Avogadro –director general de Comercio Exterior–) buscará inversiones: “Es el país con el mayor potencial en informática y software, y pretendo que sea un socio estratégico de la Argentina, y que ahora inviertan en el Polo Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires”, dirá luego.
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