El departamento es confortable. En sus paredes casi no hay espacio libre entre tantos cuadros y adornos; y pese a lo ceñido de sus dos ambientes, se respira calidez.
En un rincón, un fax reemplaza al teléfono: a través de ese medio Carlos Alberto Sofovich se comunica con el mundo.
Este hombre de 65 años, delgado y de mirada serena, fue víctima de la meningitis cuando tenía apenas nueve meses: la enfermedad dejó su secuela en una discapacidad auditiva absoluta. Sólo puede comunicarse a través de sus manos, con aquellas palabras que escribe en cada fax, y con los gestos que –interpretados por su amiga Claudia Abregú– le permiten dialogar con Paparazzi.
Porque Carlos tiene una historia para contar.
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