Harta de los rumores, Oreiro se quiere ir al campo

La escultural morocha abrió las puertas de su vida y como nunca habló de su mundo privado en una entrevista a una revista de tiraje nacional. Confirmó el buen momento que está viviendo con Ricardo Mollo y se quejó de los rumores: "Un día me voy a ir al campo", dijo.

Foto: web
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Todavía no se produjo. Está sin maquillaje y vestida con ropa informal. Sobre la incómoda y polvorienta alfombra de piedras naranja de El Rosedal, Natalia Oreiro (32) hace lo imposible por estirar una alfombra roja que hará las veces de pasarela. Las Oreiro, la marca de ropa que lidera junto a su hermana, está a pocos minutos de presentar su nueva colección de vestidos, y ella se ocupa de todos los detalles al mismo tiempo. De todos en serio, porque hasta se libera un rato para charlar con Paparazzi. “La moda tiene que ver con lo que uno va juntando de todos lados. No creo que haya que ponerse cosas de un solo lugar”, comenta la actriz. “Esto de diseñar –continúa– empezó siendo un hobby, un sueño de chica cuando con Adriana, mi hermana, estudiábamos corte y confección. Pero después fue un momento bisagra en mi vida, cuando empecé a sentir la necesidad de tener a mi familia más cerca. Y justo coincidió con que ella se recibió de diseñadora, y le propuse venir a cumplir nuestro sueño acá. La idea era empezar con algo pequeño”.

–Pero se transformó en una de las marcas más elegidas por las famosas…
–Nunca pensamos en la repercusión que se logró. Que cualquiera se ponga mi ropa es un honor, pero que lo haga una colega, es más fuerte aún. Porque entre las mujeres nos cuidamos mucho en ver quién se pone esto o aquello. Y que hayan aceptado lo que me gusta como algo personal y propio, me parece fantástico. Pero no dejo de ser actriz… Y en esa función estoy poniendo toda mi energía en el cine. Estoy convencida de que cuando alguien quiere algo, el universo se pone en línea para ayudarte.

–Tu carrera como actriz, ¿qué etapa transita?
–Tenía muchas ganas de hacer personajes distintos, y empezaron a surgir proyectos que a veces no podía realizar por otros compromisos. Y la posibilidad de viajar al Festival de Venecia para presentar Francia, mi última peli, fue una sorpresa para todos. Porque no es un festival que reciba películas americanas. Así que era muy difícil que la aceptaran. Sobre todo porque es un filme de bajo presupuesto, y que se hizo más por nuestras ganas que por otra cosa. La crítica europea la elogió muchísimo, dijo que es conmovedora. Y hago un personaje totalmente distinto a lo que la gente conoce de mí. Eso me demostró que cuando uno elige con el corazón, quizá las cosas sucedan más lento, pero van pasando.

–Este cambio al que hacés referencia viene desde tu último trabajo en tele, Amanda O…
–Lo de Amanda era un proyecto para Internet. Digo era porque después hicieron lo que quisieron. Pero en Francia, le peli, hago de una madre de una nena de doce años, súper humilde, con muchos problemas económicos, pero muy digna, y que lo único que desea es que su hija sea feliz. Definitivamente, es muy diferente de lo que soy en la vida real.

–¿Estás logrando lo que buscabas?
–Siempre que elegí hacer televisión, lo disfruté mucho. Soy una enamorada del trabajo. No me preocupan las dieciséis horas diarias de grabación. Me encantó hacer Sos mi vida, y me gustaría, en algún momento, volver a la comedia. Pero también tenía una necesidad como actriz de desarrollarme en algo que no fuera la televisión. Si bien la tele me acompañó a través de toda mi carrera, las películas quedaban relegadas al tiempo libre que me dejaba la televisión. La música también me consumió.

–¿Por qué lo decís?
–Viajé por cuatro años, conocí casi todo el mundo, pero llegó un punto en que me pregunté “¿Qué soy?”. Me encantaba lo que hacía, pero que también era una actriz que tenía ganas de hacer personajes distintos. Diferentes, porque si no siempre era la chica buena de la novela. Estuvo muy bien lo que hice, pero tengo otras ambiciones. Quiero ser una gran actriz de composición, hacer historias más dramáticas, estar en películas chicas. Me llaman para estar en megaproducciones, pero para personajes que ya hice. Entiendo lo que les pasa… Ellos no van a apostar en una producción tan cara y arriesgarse en un rol donde la gente no me conoce.

–Pero eso depende de la capacidad de los productores para ver que podés hacer algo distinto…
–Pero a veces subestiman a la gente. Entonces, me estoy corriendo un poco. Tengo ganas de hacer todo tipo de películas: comerciales eindependientes. Pero lo que más me interesa es hacer personajes donde me vea y no me reconozca. Y creo que Francia es una muestra de eso.

–¿Qué vas a filmar a futuro?
–Miss Tacuarembó, de un autor uruguayo. Eso se filmará mitad en Argentina, mitad en Uruguay. También tengo un proyecto que no está del todo cerrado para antes de fin de año. Además, hay una invitación de una peli española. Y Adrián Caetano está escribiendo otro filme para mí, que es el opuesto de Francia, donde haré de una asesina a sueldo.

–¿Es cierto que también sos aficionada a la fotografía?
–Una amiga escribió una obra de teatro, la va a dirigir, y me pidió que le hiciera el vestuario. Pero como es todo a pulmón, también hice las fotos. Siempre saqué fotos. Pero ojito… lo hago por amor y por hobby.

–¿Cómo está la relación con Ricardo Mollo, tu marido?
–¡Perfecta! Es la primera vez que Ricardo viene a un desfile. Siempre quiso estar, pero soy yo la que le dice que no vaya. No lo quiero exponer. A veces está todo tranquilo, pero en otras oportunidades, bastante pesado. Entonces, prefiero que digan lo que quieran. Y que mi vida privada sea solamente mía.

–Hace poco se dijo que no estaban pasando un buen momento…
–¿La verdad? Molestan y duelen los rumores. Uno quisiera vivir un poco más tranquilo. Pero es evidente que no se puede. Es así desde hace muchos años. Algún día me iré a vivir al campo…

Fuente: PaparazziRevista.com.ar.