Seductora, espectacular, sexy, sensual, pasional,... estos son sólo algunos de los adjetivos que se le han atribuido a la actriz Monica Bellucci, quien con 45 años siguen siendo uno de los rostros más bellos y reclamados de todo el panorama.
La despampanante italiana protagoniza la última edición de la edición mexicana de la revista “Max” y da un ejemplo de cómo llegar a la madurez luciendo uno de los cuerpos más deseados del mundo, según publica La Voz Libre.
En el reportaje, la exuberante actriz parece que haya echo un pacto con el diablo, y es que después de ser madre y del paso de los años, Bellucci luce la misma piel firme y tersa que cuando era veinteañera.
Lo que si parece haber cambiado es su madurez y sus reflexiones. La actriz confiesa que con el tiempo tiene cada vez las cosas más claras.
"No soy una estrella de cine, soy una actriz", Bellucci comienza así su entrevista en la que asegura que su trabajo y su vida es como cualquier otra. La italiana declara que sigue siendo una persona normal que va a recoger a su hija al colegio y vive tranquila y en paz consigo misma. "Una actriz trabaja con la mente, pero también con el alma", continuó.
La entrevista no tiene desperdicio, y es que Monica también habló sobre lo que la diferencia de otras personas, y sobre todo, de los hombres. Para la actriz, las mujeres distan en cuanto a sensibilidad del género masculino, son más pensativas y calmadas y sobretodo le conceden más importancia a la intimidad: "Después del amor el hombre duerme, la mujer reflexiona".
Por último, Bellucci presumió con la publicación de su desinhibición. Para la actriz el hecho de desnudarse cuando un papel lo requiere es un requisito sin importancia de su trabajo: "la desnudez no me asusta; para mi no hay nada más hermoso que las emociones corporales".