Cómo será el tan esperado final de Valientes

La cadena de secretos entorno a novela más popular argentina se va rompiendo. Acá te contamos algunos detalles del final tan esperado por todos, que se verá en los próximos días.

Foto: Gentileza Canal 13
Foto: Gentileza Canal 13

El próximo miércoles a las 21.45 comenzará el fin de buena parte de los suspiros que la pantalla chica le arranca a mujeres de variado target etario y social. Con un capítulo de media hora de duración –que tendrá tres cortes comerciales–, los tres hermanos Sosa –Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia– estarán frente a frente con el punto culminante de la venganza que emprendieran allá lejos y hace tiempo, cuando el 9 de febrero del año pasado El Trece los pusiera por primera vez en al aire.
Hasta el miércoles, el Trece continuará con un silencio absoluto en relación a qué va a ocurrir en ese capítulo. De hecho, las promociones que se lanzarán en estos días son las denominadas “genéricas”, pues no contendrán imágenes de los envíos para que los seguidores no posean elementos que les permitan deducir cómo se desarrollará el desenlace.

Nunca como hasta ahora un elenco recibió tantas indicaciones acerca del secreto que debían guardar. Sin embargo, ninguna cadena de silencio es perfecta, y PERFIL pudo dar con dos informantes que rogaron mantener su nombre en el anonimato para evitar represalias.

Es decir: si usted sigue la telenovela y pertenece a la clase de público que desea no saber qué ocurrirá hasta el final, abandone esta nota aquí. Que conste que se lo avisamos.

Mucho más que tres caras bonitas. Leo (Luciano Castro), Segundo (Mariano Martínez) y Enzo (Gonzalo Heredia) emprendieron una venganza contra Laureano (Arnaldo André), el hombre que había arruinado al padre del trío. La venganza, tal como mostrará el capítulo final, sería más que exitosa aunque con consecuencias inesperadas por el lado de Juana (Eleonora Wexler).

Es cierto que, en el camino, los tres muchachos –además de mostrar sus torsos en cuanta ocasión lo permitiera el guión de Marcos Carnevale y Lilly Ann Martin– fueron coqueteando con el amor. Leo con la florista primero y mucama después Alma (Julieta Díaz) –sin contar, claro, a la tercera en discordia, Juana–, Enzo con la didáctica Isabel (Marcela Klosterboer) primero y con la fierrera Andy (María Eugenia Tobal) después, y Segundo aguardando con paciencia a Isabel. El final, de acuerdo a las fuentes reservadas, mostraría a las tres parejas concretadas y llenas de felicidad luego de la infinidad de peripecias que tuvieron que atravesar a lo largo de casi doscientos cincuenta capítulos.

Por el lado de los personajes secundarios, se concretarían los romances entre Huevo (Alejandro Müller) y Máxima (Graciela Tenenbaum), Argentina (Betiana Blum) y Salvador (Antonio Grimau) –el hecho de que Argentina encuentre a un salvador parece toda una metáfora–, y Mona (Marita Ballesteros), ya sin Laureano, encuentra apoyo sentimental en Gustavo (Héctor Calori).

Es decir: para cada uno, de acuerdo al estilo del personaje, se aplicaría el famoso “fueron felices y comieron perdices”.

Ni tan feos, ni tan sucios, ni tan malos. “Me parece que el final está muy bien”, dice Eleonora Wexler –quien con su Juana se llevó el Premio Clarín a la mejor actriz del año–, “pero quizá me hubiera gustado cambiarlo: que mi personaje mate a Laureano, su padre, y luego matarse ella; porque Laureano es el malvado y debe pagar por lo que hizo. Al final, mi personaje no era tan de villana sino que era más que nada una loca, una mujer muy frágil”.

Arnaldo André coincide con Eleonora Wexler: “El final de Laureano es el que tenía que tener; hubiera podido tener otros, claro, pero creo que los guionistas tomaron la decisión correcta”.

La pregunta, entonces, es qué ocurre con los dos personajes clave, quizás los que más atención concentraron en toda la tira. Sin embargo, ninguno de los actores quiso develar nada.

Las fuentes reservadas, en cambio, le adelantaron a PERFIL que habría una muerte. No sería la de Laureano, quien recibiría como castigo dramático pasar el resto de sus días en la cárcel. Juana, en cambio, más y más desequilibrada con el correr de los capítulos, al ver que su padre se ha convertido en una figura lejana, encontraría una muerte trágica que bien podría tomar la forma de un suicidio. Triste, solitario y final.

De la mano del éxito. Termina, así, la ficción más vista de los últimos años. En la prehistoria quedan los rumores, antes del estreno, de que Adrián Suar había optado por actores más baratos en un año televisivo de vacas flacas.

Queda el fenómeno cada vez más inusual para la pantalla chica, que tan bien describe Eleonora Wexler con una anécdota: “Terminé de grabar y enseguida me fui de vacaciones al sur. En un momento pasamos por La Pampa, paramos en el hotel y había un plasma. Empezamos a comer. Cuando empezó Valientes, todos se levantaron de sus mesas para ir a verlo. Fue increíble”.