Unas tres mil personas le dieron un marco imponente a la segunda presentación que Divididos tuvo en nuestra provincia en este año. Si bien la actuación anterior fue en mayo, y en ella presentaron casi todos los temas de “Amapola del 66”, su disco más reciente, junto a invitados especiales, las ganas quedaron intactas para volver en formato trío. Y así sucedió anoche. Entonces, la propuesta fue meramente eléctrica y, demás está decir, es donde Divididos saca chapa.
Fueron dos horas y cuarenta minutos al palo, con un pequeño set de cuatro canciones “tranquilas” como “Spaghetti del rock”, “Par mil”, “Como un cuento” y una espectacular versión de “La flor azul”, tema de Mario Arnedo Gallo que interpretó el trío junto con los locales Orozco-Barrientos, que fueron recibidos como héroes por la popular.
Todo lo demás, fue directo al corazón, con un sonido espectacular, con una notable puesta de luces (pocas veces vista en Divididos) y con un Ricardo Mollo liderando desde el escenario cual pastor guía a sus ovejas, manejando los tiempos, la tranquilidad, la conducta y los sonidos.
“Capo capón”, “Acariciando lo áspero”, “El 38”, “La mosca porteña”, “Casi estatua”, “Hombre en U”, “Mantecoso”, “Perro funk”, “Sucio y desprolijo”, “Voodoo chili”, “Paisano de Hurlingham”, “Rasputín”, la infaltable “Aladelta” y “Next Week” estuvieron presentes entre otras canciones que hicieron que todo el mundo se moviera.
Sin dudas, Divididos ofreció lo mejor que tiene y eso es bueno, porque Mendoza siempre lo necesita.