Agradezco a la Negra, que me aguantó todas mis locuras durante siete meses. Este logro también es mérito suyo”. Dicen que detrás de todo triunfador hay una gran mujer. Será por eso que Fabio la Mole Moli (41) se consagró ganador de Bailando por un sueño un 21, el número que en la quiniela, y en la popular, representa a la mujer.
Tan popular como supo convertirse el boxeador de Villa del Rosario, pueblo cordobés a cien kilómetros de la capital provincial. En una final con votación casi pareja con Paula Chaves (ganó por 50,24 a 49,76), el deportista cerró el ciclo que lo llevó a ser salvado por el público más de veinte veces, venció las dificultades de no ser bailarín e impuso su estilo despreocupado y sin filtros. Tal como se lo encontró horas después, en el hogar que comparte con sus cinco hijos y la Negra, su esposa, disfrutando de ser ovacionado por cientos de personas y paseado en un camión de bomberos por el barrio.
“Le ganó el carisma al talento. Llegamos a la final dos personas que no somos bailarines pero sí muy queridos por la gente. Pasé una noche de emoción, pero no pude llorar. Es que nunca lo hago, pase lo que pase...”, admite.
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