La voz de Pedro Almodóvar le quedó resonando en la cabeza. De un salto, se paró frente a la pantalla y se tapó la boca, abierta por efecto del asombro.
Se emocionó sin poder articular palabras, como un chico que se queda mudo al recibir el regalo más soñado.Todavía incrédula, se vio en la cima del reconocimiento del cine mundial.
Pero no se quedó a vivir ahí. “Lo que ocurrió y sigue ocurriendo con la película superó toda mi capacidad de sorpresa”, dirá su protagonista, en algún momento de la entrevista, casi obligada por el recuento del éxito alcanzado.
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