Tras cuatro días de conciertos de más de veinte coros locales y visitantes, el estadio Vicente Polimeni fue el escenario elegido para el gran cierre del cuarto festival internacional de Coros, Cantapueblo Niños.
Toda la masa coral se dio cita en este encuentro y cientos de coreutas, provenientes de distintos países y provincias argentinas, regalaron a los asistentes la belleza y dulzura de sus voces infantiles.
Junto a Fito Suden, locutor oficial del Festival, los títeres Margarina y Leopoldo, del grupo Giraluna de Gabriela Carli, colaboraron en la presentación de los trece coros que actuaron en la noche final. Fue una herramienta escénica innovadora que sumó color y atractivo a las
actuaciones.
Dedicado este año a rendir homenaje a los 50 años de vida artística de los Niños Cantores de Mendoza , las primeras palabras de Cantapueblo fueron para presentar y destacar la calidad artística de esta agrupación dirigida desde hace 25 años por Juana Mauro de Fernández.
El Coro Sentimientos de la Escuela Sensorial de Tunuyán fue el grupo que abrió el espectáculo. Se trata de un grupo de niños ciegos y sordos – que seexpresaron en lenguaje de señas- y que, por primera vez, participó en el Cantapueblo. Interpretaron Cambiar al Mundo de Alejandro Lerner, una emotiva canción que despertó el aplauso de los presentes.
Luego actuaron los coros Escuela Zinny de la Ciudad de Buenos Aires que regaló el tema Compere Guilleri, de la película Los Coristas. El grupo
vocalsantacruceño Folklore Musical Argentina acercó la chacarera Campo Afuera, dedicada a los guías del encuentro, en tanto los Niños Cantores de Córdobaoptaron por un negro espiritual.
Otros países de nuestro gran continente latinomericano estuvieron también representados en la fiesta. El colegio Saint Dominic de Chile interpretó Casamiento de Negros, una obra de Violeta Parra y artista emblemática de ese país. La Flor de la Canela y Chabuca Limeña nos acercaron, de la mano de la agrupación Coral Voces del Perú, a ese país hermano y a la gran Chabuca Granda. Por su parte, Cantoría Ciudad de Lima brindó “Quien Dijo que No Tenemos”, una marinera -danza nacional del Perú-, en la versión conocida como limeña.
Con elegante trajes color canela y bufandas al tono Voces de Cagua cantó con orgullo un Popurrí Venezolano, en homenaje a su país de origen. Con el coro de la Universidad de Cundimarca estalló la alegría caribeña de Colombia cuando ofrecieron al público el tema referido a Los Instrumentos.
Nuestra Provincia estuvo muy bien representada con los coros de la Universidad Nacional de Cuyo y de las municipalidades de Malargüe (Bella Flor) y Junín que deleitó con el alegre carnavalito La Luna y el Carnaval.
Con sus voces exquisitas , multipremiadas a nivel nacional e internacional,los Niños Cantores de Mendoza entonaron Alma Llanera, Son de la Loma y la bella propuesta de nuestro cancionero Póngale por las Hileras.
Antes del cierre , con canciones interpretadas por toda la masa coral , se recordó al primer director de los Niños Cantores maestro Victor Volpe; a Amílcar Urbano Sosa, autor de las letras de muchas canciones interpretadas por los Niños Cantores y a los maestros Emilio Dublanc y Alfredo Dono, ligados estrechamente a la agrupación.
Fueron momentos emotivos, sobre todo para los ex niños cantores que recordaron a sus profesores, reconocidos además como personalidades de gran influencia en el crecimiento de esta actividad a nivel provincial
La Estrella, Gloria, de Alfredo Dono, y Canción con Todos, de Tejada Gómez y Cesar Isella constituyeron la trilogía de emotivas canciones entonadas por toda la masa coral, que sumó -en esta ocasión- la presencia de un grupo de ex niños Cantores .
El gran final estuvo reservado, como es tradicional, para el Canto Grande, himno oficial de Cantapueblo, de Alejandro Scarpetta y Gloria Bratschi. Hubo entrega de fotos de los distintos coros en el Cerro de la Gloria a los directores de las agrupaciones y distinciones a Juana
Mauro de Fernández.