No caben dudas: el show que Fidel Nadal y Nonpalidece dieron en el Auditorio Ángel Bustelo fue uno de los más convocantes en lo que va de 2009. Eso, bien lo saben los 1.750 mendocinos que lo celebraron a viva voz y, también, los aproximadamente 200 que se encontraron con el poco frecuente cartelito de “entradas agotadas”.
La noche exudó mística rasta, vibra positiva y los corazones acompañaron latiendo a ritmo reggae. Al final, quedó el dulce sabor de haber vivido una verdadera y memorable fiesta "verde, amarilla y roja". Qué más pedir.
"Vamos arriba, nunca abajo"
Todo comenzó cerca de las 23, cuando los músicos que acompañan a Fidel Nadal anticiparon cómo sería el recital con un potpurrí instrumental de greatest hits. Un poco después, Fidel, desde bambalinas, entonaba las primeras frases de “My princess” y preguntaba entusiasmado "¿Qué dice la gente en Mendoza?"
Fidel arengó al público para calentar la noche.
Durante una hora, en el aire vibraron la mayoría de los cortes del amigable “International Love” (entonces la marea humana mostraba su costado más enérgico), de “Emocionado” e incluso de “Trabajo de hormiga”.
Pero también sonaron temas del pasado, de los lejanos 90’, con letras más combativas y sonidos hip hop. “¿Se acuerdan?”, interpelaba el ex Todos Tus Muertos mientras se elevaba al techo con saltos y mordía sólo algunas oraciones de “Brown Skin Girl” o “Tuno”.
Fidel es un gran showman, se sabe, por eso nunca dejó de lado la arenga y animó a un público por momentos apagado para el tenor de la invitación. Logró explosiones esporádicas, sí, pero en su mayoría de la mano de los pegadizos cortes del último disco o de aquellas que ya son un clásico: “Luz y compañía”, “Fijate vos”, “Carita de alfajor”, “Llamen”.
Un Fidel “siempre arriba, nunca abajo” dejó a su paso un recital sentido, potente, pero que no bastó del todo para conmover a un público que mostró avidez por los cortes más difundidos. Por eso la marea agradeció, principalmente, “No aceleres el tiempo”, “Noticias, noticias”, “Boom Boom”, “In my dreams”, “Linda y bonita”, el cover beatle “From me to you” y esa especia de plegaria llamada “International love”.
Gesta reggae
Pasada la medianoche llegaría Néstor, líder de Nonpalidece -el hombre del apellido impronunciable y de interminables dreads-, para cautivar a todos con su voz amable y desprender su caudal inagotable de “vibra positiva” durante dos felices horas y media (al final de las cuales, sólo las luces prendidas del auditorio romperían “el hechizo Nonpa”).
Néstor, el hombre de los "dreads" interminables, cautivó con su apacible y melodiosa voz.
“Pensar que empezamos en la Universidad, y después en Aloha… tocando en este lugar, estamos haciendo historia”, lanzó el vocalista en alusión al que fue su primer toque en “un lugar donde ha tocado gente muy grosa”.
No faltaron canciones en la gran fiesta rasta. La banda propuso un memorable viaje por su discografía con saltos en el tiempo. Así, brotaron los temas de los discos “Nonpalidesenchufado” y “Hagan correr la voz”, y del DVD “En el río es mejor” –siempre celebrados con baile y coros-. También hubo otros, nuevos e inéditos (Ay! no), recibidos a brazos abiertos por un auditorio hipnotizado.
La banda arrancó con “Revolución” y luego, sin pausa, siguieron “Tu presencia”, y “Dame luz”; sólo entonces vino el esperado y aplaudido saludo –apenas el primero de una larga y amena conversación mantenida con el público-.
Continuaron “Espejo”, “Cierran”, “Nuestras ideas”, “Tu sueño”, “Dime ya”, “Reggae en el universo” (con un extraordinario solo de caracolas del costarricense Andrés, uno de los vientos del grupo) y “Tu recompensa”, entre otros.
La sorpresa llegó con el tributo a Bob Marley y la versión de “Work” (“un tema que algunos conocen”, apuntó el frontman del grupo), y la posterior arenga, que avisaba que aún había reggae para rato.
La siguiente tanda trajo consigo “Mi fortaleza”, “La sonrisa” y “Love Song”, y el adiós momentáneo de Nonpalidece, que volvería recargado para ofrecer el ansiado bis.
Con la tierna “Danger man”, la presentación de otra nueva creación, una excepcional versión de “La Flor” (con Marley otra vez y su “Waiting in vain”) y “Para dónde correr”, Nonpa llevó a las 1.750 almas a la cima del monte Zion y plantó, con ellas, su bandera tricolor. Toda una gesta reggae.
Colaboración: Lautaro Blanes.
Un Bustelo colmado celebró el memorable paso de Fidel Nadal y Nonpalidece.