La noticia sacudió la redacción del diario: Michael Jackson estaba internado, muy grave. Al buscar más información para completar el último momento, se empezó a ver como distintos medios estadounidenses anunciaban la segura muerte del Rey del pop.
Tarde o temprano, el rumor se iba a hacer realidad.
Y fue precisamente ahí, cuando LA Times confirmó la muerte y un súbito silencio capturó el momento.
Murió un ícono de los ochenta, uno de los artistas que fue parte fundamental de la banda de sonido de una generación que hoy pisa los cuarenta años.
Pero la noticia terminó de darle forma a un día negro porque Farrah Fawcett, el ángel más lindo de Charlie, había volado al cielo y Andrés Cascioli decidió que ya era hora de llevarse su humor a otro lado.
Un Humor Registrado
Cascioli fue el capitán de ese buque insignia que mantuvo a flote a miles y miles de argentinos en plena dictadura: Humor Registrado, la revista que cada quince días traía un soplo de libertad a pesar de las amenazas, la censura y los desaparecidos.
El director de esa revista histórica era Andrés Cascioli y, además, era el responsable de la caricatura de la tapa. En sus páginas colaboraron prácticamente todos los historietistas más importantes de la época, además de diversos escritores y periodistas prestigiosos.
Desde 1978 hasta 1997, "Humor Registrado" fue la fiel acompañante de una generación que buscaba aires nuevos, periodistas comprometidos y sonrisas que permitieran pasar el mal momento reinante. Después, con la llegada de la democracia, el medio pasó a ser crítico de los gobiernos, marcándoles los actos de corrupción.
En su momento, silenciosamente, desapareció pero su impronta quedó marcada a fuego en el periodismo argentino, siempre guiada –como otros tantos emprendimientos- por el notable Cascioli.
Un ángel que voló
Cuando apenas dos canales de aire alegraban nuestros días, la rubia –por entonces deseada esposa de Lee Majors, aquel “Hombre nuclear”- obligaba una hora por semana a que la familia se sentara frente al TV para ver “Los ángeles de Charlie”.
Ágil, simpática, elegante, ingenua y con unos ojos fantásticos, Farrah Fawcett logró conquistar por igual a hombres y mujeres.
Con los años se fueron conociendo sus miserias y penurias, pero en los últimos meses su pelea contra el cáncer la tuvo en los primeros planos de los medios del mundo.
Ayer, esa lucha llegó a su fin y quedó en evidencia que esa legendaria serie que hoy se puede ver por las señales que nos llevan a recordar nuestra infancia marcó una generación, y no precisamente por su calidad sino por la belleza que allí habitaba.
Sólo por eso, gracias.
El chico que no quería crecer
Michael Jackson siempre fue una ser conocido para nosotros. Y para nuestros hijos, que se sintieron tan consternados al conocer la noticia de su muerte.
Lógico, los padres ya le habíamos mostrado más de una vez que ese señor puso sus canciones a nuestro servicio en los ochenta, que fue el que nos enseñó que el baile era mucho más que esos ridículos pasos que tirábamos por algún salón de fiestas, que los videoclips en serio los empezó a hacer él, y que tuvo tantos problemas legales que hoy empezarán a ser objeto de seguimiento.
Hoy puedo recordar dos momentos claves:
1) Una tarde, el legendario productor Carlos Ruiz me invitó a su oficina del pasaje Ottone –muy cerquita de la cancha del Tomba- para escuchar un disco. “Escuchá bien, esto va a cambiar la historia de la música” me dijo y sacaba de un sobre el flamante “Thriller” que recién le llegaba de Estados Unidos. Ahí, ante semejante consejo, paré la oreja. Y tuvo razón. Desde ese mismo instante, admiré y aprecié la música de Jackson. Un adelantado, sin dudas. Y me sirvió para descubrir a Quincy Jones, el genio detrás del genio.
2) El 24 de octubre de 1993, fui uno de las sesenta mil personas que vieron en vivo a Jackson en el estadio Nacional de Santiago de Chile. Im-pre-sio-nan-te. Apareció como por arte de magia, cantó, bailó, voló por sobre nuestras cabezas y dejó en claro lo que era –y es- el show Business. Sin dudas, ese concierto fue una de las cosas más impactantes que pude disfrutar.
Hoy, ese talentoso artista se acaba de transformar en un mito en el mundo de la música y, seguramente, habrá mucho tiempo para empezar a descubrir su complicada vida, sus rarezas y excentricidades.
Pero nada de eso logrará opacar lo que hizo como artista.
Este 25 de junio fue triste, tanto como el 17 de junio cuando se nos fueron Fernando Peña, Alejandro Doria y Oscar Ferreiro.
Nuestros ídolos se empiezan a ir, señal que nos estamos poniendo viejos.