Lisandro Aristimuño es de los que acarician cuando cantan. Lo sabe cualquiera que haya disfrutado alguna de sus canciones –amables en todo sentido-.
Es que de cada uno de sus discos - Azules turquesas, Ese asunto de la ventana, 39º- se desprenden innumerables paisajes. Desde una vista aérea se pueden ver cómo en sus formas se cruzan armoniosamente la esencia sureña, el asfalto, la fiebre, los recuerdos, los rituales cotidianos.
Foto: Matilde Campodónico.
Con esas historias regresa el músico rionegrino a Mendoza. Para regalarlas en un concierto en formato set solo acústico durante la celebración de La Quema del Tiempo, el próximo sábado a las 18, en la Vieja Estación de Trenes (Belgrano y Las Heras, Ciudad).
Y muchos lo saben: la de este sábado será una oportunidad imperdible. No sólo porque se dejarán atrás las mufas sino también, porque ese desarraigo vendrá acompañado de incontables caricias musicales.
La entrada es un bono contribución.
"Tu nombre y el mío" (Azules turquesas).
"La última prosa" (Ese asunto de la ventana).