Mirá el resumen de los sketch del programa

El primero en entrar a la casa fue Néstor (Kirchner) que aunque no se dijo su apellido, la similitud con el personaje real era evidente y notoria, como en el resto de los integrantes de la casa de "Gran Cuñado".

El imitador del ex mandatario es Freddy Villarreal, aquel que supo inmortalizar al personaje "Figuretti", ese que aparecía en todos lados y en todas las entrevistas. "Néstor" entró vestido de traje y una banda presidencial que argumentó que era parte de la camiseta de Racing club y no una banda presidencial. Saludó con abrazos a camarógrafos, técnicos, bailarinas y al conductor. Irónico, bromeó con la exclusividad con Telefé por la entrevista que dio la semana pasada, en varias oportunidades se dirigió a los "argentinos" y repitió su famosa muletilla "¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?".

En tanto que  Martín Bossi se puso en la piel de Mauricio (Macri), con una sonrisa permanente, saludó y  posó ante las cámaras en todo momento, abrazó bailarinas y con mucho glamour. Dentro de la casa estaba preocupado por su aspecto, lo primero que hizo fue mirarse al espejo y practicar pasos de baile, como si estuviera por imitar a su ídolo Freddy Mercuri. Se topó con Néstor, lo saludó con un frío apretón de manos y decidió no perder el tiempo. La cámara lo mostró acostado en el piso haciendo abdominales. Ante la sorpresa del santacruceño, se excusó: "Es que no voy a ir al gimnasio por cuatro meses".

El mendocino "Cleto" (Cobos) estuvo a cargo de José María Listorti, aunque previamente se había hablado que Miguel Ángel Rodríguez iba a ser el imitador, a último momento las cosas cambiaron. Al entrar tuvo un andar dubitativo, serio y hasta por momento lucía muy tímido. En todo su sketch el "no positivo" fue remarcado en cada una las preguntas que Marcelo Tinelli intentaba con el integrante de la casa.

Luego, se presentó: "Mis amigos de la política me dicen Cleto, o sea, casi nadie me dice Cleto", confesó. La tensa relación del vicepresidente con Cristina Kirchner apareció enseguida. "¿Lo trata mal la Presidenta?", le preguntó. "La Presidenta no me trata mal, la Presidenta no me trata con desprecio -volvió a suspirar unos segundos y remató-, la Presidenta no me trata".

Cuando ingresó en la casa, Néstor y Mauricio habían desaparecido sin dejar rastros. Desesperado, Cobos le habló al "Gran Cuñado" y se lamentó: "Otra vez me han dejado solo". Cuando las cámaras volvieron a enfocarlo, estaba parado en un rincón. Nadie explicó por qué lo habían puesto en penitencia.

De Narváez, interpretado por Roberto Peña, fue objeto de chistes por sus tatuajes en el cuello y los esfuerzos de mostrarse como un tipo de barrio. Sorprendió con un plan para combatir la inseguridad y hasta se animó a presentar un proyecto para erradicar la gripe porcina.

De Ángeli y Lilita juntos al final, el primero interpretado por Martín Campilongo o Campi y lilita por Mauricio Jortack. De Ángeli apareció sin un diente Antes de entrar en la casa, gritó uno de sus clásicos: "Minga me van a hacer poner de rodillas". Inmediatamente, vio a Cobos en el rincón y corrió a abrazarlo. "Te agradezco la decisión de esa noche. Me hiciste envejecer 20 años", le dijo.
Sin el crucifijo, pero más religiosa que nunca, Elisa Carrió (Mauricio Jortack) entró rezando y relató una conversación con Dios. "Anoche hablé por teléfono con él y me dijo que en la provincia de Buenos Aires venimos muy bien, que ya está todo arreglado con todos los punteros de San Isidro y de San Fernando".

Sabor a poco. Dejar a la audiencia con las ganas. Esa pareció ser la consigna del programa de ayer. En medio de excusas por la falta de tiempo, Tinelli sólo presentó a seis de los 19 políticos que entrarán en la casa. Habrá que seguir esperando...