Acústica-eléctrica (tierra). Acústica (1, 2, 3). Eléctrica (4, 5 y 6). Y otra vez, acústica-eléctrica (cielo). Así fue la rayuela musical que Rosario Bléfari, acompañada de Javier Marta, invitó a jugar anoche a las 120 personas que hasta allí llegaron.
El público, animado, saltó gustoso cada uno de los casilleros que integraron este peculiar mundo –recorrido por la marplatense con guitarra, armónica y xilofón-. Y devolvió con coros y aplausos la invitación a este paseo lúdico que incluyó temas como Cuaderno, Lobo, Condición, Estaciones, Partir y renunciar, Devilidad y Reservados.
Una rayuela por momentos apacible, por momentos frenética pero siempre con la pisada precisa de Bléfari –una niña delgada de vocalizaciones transgresoras- y Marta –un tipo alto y flaco que destiló virtuosismo al tocar las cuerdas-.
Esto quedó claro en el repertorio (que paseó por los discos de Suárez y los cuatro que tiene editados como solista), en los climas por los que transitó el recital (bien delimitados en cada uno de los segmentos: acústico-eléctrico, acústico y eléctrico) y en la libertad escénica, propia de quien sabe lo que hace, que despuntó la dupla (hacia el final, cerca de el cielo, la cantautora saltó y bailó como una adolescente rockera).
Sí, se trataba de un juego, pero de uno complejo y bien ensayado; quizá un poco extraño para quien lo juega por primera vez, pero no por eso menos interesante.
Orbis Tertius, la banda invitada
Antes de la marplatense, a las 22, subió al escenario Orbis Tertius -Maxi Amué, Fabián Patti, Gabriel Dell' Innocenti y Daniel Cruz-. Una hora más tarde, se llevaron los aplausos y los bravos de un público agradecido.
Los mendocinos compartieron un mix de viejas y nuevas canciones. La lista comenzó con Freak y siguió Cristo es un loop -uno de sus greatest hits-, Himno a tu semblante, Hoy es hoy -una hermosa canción a dos guitarras-, Niño Luz -tema que Aumé dedicó "a todos los niños que están acá"- y un poderoso Vivo quedó para el final.