Kiss y el gran circo del rock

La emblemática banda norteamericana volvió al sur del continente para ofrecer una serie de conciertos. El primero fue el viernes por la noche, en Santiago de Chile y allí estuvo MDZ para contarte todo lo que pasó. Un show increíble y festivo. Mirá fotos y videos.

Kiss sobre el escenario chileno. Un verdadero show.
Kiss sobre el escenario chileno. Un verdadero show.

Paul Stanley, Gene Simmons, Tommy Thayer y Erci Singers siguen dando que hablar. Y mucho. Es que son los integrantes de este Kiss que lleva 35 años dando vueltas por el mundo con un solo objetivo: ofrecer el mayor show en un concierto de rock. Y la verdad es que lo logran con creces.

Kiss es previsible. Hay mucho fuego, mucha pirotecnia, poses clásicas, efectos espectaculares y rock potente. Y sabiendo que uno se va a encontrar con todo eso, la sorpresa sigue siendo mayúscula, porque los cuatro músicos se ponen a disposición del espectáculo de una manera inusual y pocas veces vista.

Desde el mismo inicio, con un enorme telón tapando el escenario y que sirve para calentar motores y almas, se palpita una sensación extraña en el estadio. Una mezcla de adrenalina con pasión y expectativa. Y desde el preciso instante en cae el telón, por dos horas y media habrá una puesta en escena única, increíble.

Además, Kiss tiene un bagaje de canciones que son reconocidas, muy buenas y que fueron dueñas del mundo en algún momento. Y todo ese cóctel hace que el público explote.

Esta vez el escenario elegido fue el estadio Bicentenario de La Florida, en los suburbios de Santiago de Chile; un lugar lindísimo, remodelado para el pasado mundial femenino y que ofreció como marco ideal para el show. Allí, más de quince mil fanáticos disfrutaron con Kiss en su máxima expresión.

“Deuce” fue el tema elegido para arrancar la noche, y le fueron siguiendo clásico como “Strutter”, “100.000 years”, “Cold gin”, “She”, “Black diamond” y otros fueron dando forma a la noche que terminó en su primera parte con “Rock and roll all nite” y una impresionante lluvia de papel picado que dejó todo blanco durante seis minutos.

Después aparecieron temas como “Shout it out Loud” “Lick it up”, “I Love it Loud”, "Love gun” (con el cantante Paul Stanley volando sobre el público y cantando en el centro del estadio), “I was made for loving you” y el cierre con “Detroit rock city”, en la apoteosis total de los fuegos de artificio.

Kiss es así: previsible pero efectivo. Con recursos escénicos excesivos y eficaces como la batería elevándose por el aire, fuegos artificiales saliendo del escenario y de la guitarra de Tommy Thayer, fuego de verdad, saliendo del escenario y de la boca de Gene Simmons.

La verdad es que la banda cumple con su promesa de asistir a uno de los mayores evento sdel rock y tiene todos los argumentos necesarios que convirtieron al grupo en el que marcó un antes y un después en lo que se refiere a shows de rock en vivo, apostando por el exceso y por aprovechar todo lo que pueda dar el mercado del entretenimiento.