Las cartas se pusieron en la mesa

Los Trovadores de Cuyo y Pocho Sosa se quejaron y sacudieron la modorra de la música local. Eso si: lo hicieron a su particular y personal manera.

Cuesta entender a los artistas. Perdón, mejor dicho, a algunos artistas porque no todos están cortados con la misma tijera. Hay quienes tienen un compromiso social, ciudadano, laboral e ideológico que mantienen a rajatabla. Y hay quienes no son  así. Como en todos lo órdenes de la vida.

Hace pocos días atrás, en la presentación del Festival Nacional de la Tonada lo que pintaba para fiesta y encuentro de amigos terminó en una agria jornada para más de uno.

Por un lado, Omar Rodríguez –de Los Trovadores de Cuyo- y Pocho Sosa –reconocido cantor mendocino- se quejaron abiertamente por la falta de apoyo publicitario y de los medios de comunicación para con ellos. Se sintieron ofendidos, enojados y pensaron que era el momento ideal para manifestar su disgusto.

Por otro, los organizadores del evento se vieron sorprendidos y sintieron la estocada casi como un desagradecimiento a los tantos años en que ellos –y otros artistas más- frecuentan asiduamente el mayor escenario del folclore local.

Todos los festivales del país cuentan con una cartelera conformada por artistas de renombre nacional (al fin y al cabo, los que convocan a la multitud) y los lugareños. El juego es claro. Y desde siempre se jugó así.

Los que organizan los festivales también saben que hacer: promocionar a sus invitados. Desde luego, hay quienes ven que el evento se puede usar de otra manera y además de los “consagrados” muestran publicitariamente a los que nunca figuran, dando una mano que siempre viene bien.

Pero lo que sucedió el lunes pasado fue algo inusual porque no debe haber grupo más popular en nuestra tierra que Los Trovadores de Cuyo, y ellos conocen de ese poder que tienen con la gente. Además, después de 75 años de trayectoria, bien saben dónde se arreglan esos problemas de cartel: en la negociación del contrato y no delante de los medios de comunicación, asumiendo un rol de víctima que no precisamente ocupa el legendario grupo creado por don Hilario Cuadros.

Y no es precisamente Pocho Sosa el artista que debe reclamar más “prensa” en nuestra provincia. Cuidado celosamente por todos y cada uno de los medios de comunicación de Mendoza, el cantor hundió una daga cuya herida será difícil de curar y mucho más de ocultar.
Pero la situación dejó algo bien claro: ni Omar Rodríguez ni Pocho Sosa hablaron en nombre de los artistas mendocinos o cuyanos sino que lo hicieron por su propia figura. Y eso alivia un poco la situación porque se sabe que no todos son iguales. Con las cartas sobre la mesa, todos saben quien dice la verdad y quien la oculta.

Por suerte, siempre hay jóvenes y talentosos artistas que traen nuevos aires, que no están contaminados con el “yoísmo”, que no esperan del subsidio oficial para poder editar su disco ni cantarle a la autoridad de turno para asegurarse un lugar en la grilla del año que viene, que no obligan a nadie a que se los contrate para un festival sino que su arte, innovador y permanente es quien les abre las puertas.

Precisamente son ellos quienes alientan a los demás. Y tendrán asegurado por siempre la publicidad y la participación en los medios de comunicación como el amor de la gente.