Había planificado, en Córdoba, donde vivía con su esposo y sus dos mellicitos, lo que haría el martes 2 de diciembre para celebrar su cumpleaños.
“Ya le pedí a Gustavo (N. de la R.: el marido) que compre asado. No pueden faltar los chorizos, los familiares ni los amigos. Quiero que sea un gran día”.
Ese, y todos los sueños, los deseos, los proyectos y los objetivos de Solange Magnano quedaron deshechos el domingo 30 de noviembre, cuando la modelo preferida de Roberto Piazza falleció sorpresivamente en la Capital Federal, víctima de un tratamiento estético aplicado incorrectamente.
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