Daddy Yankee en Mendoza: vamos todos a bailar

Uno de los más importantes exponentes del reggaetón se presentó anoche y convocó a unas doce mil personas que no pararon de bailar. Mientras tanto, Cristian Castro juntaba un puñado de gente en el Bustelo. Mirá los videos de los dos recitales.

El músico conquistó a los mendocinos. Foto: Leo Rizzo / MDZ
El músico conquistó a los mendocinos. Foto: Leo Rizzo / MDZ

El fenómeno Daddy Yankee es para analizar: él canta, rapea, agita (y mucho) pero no baila, se mueve limitadamente, tiene una voz afinada y el show que presenta no es de nivel internacional. Sin embargo, la gente delira, baila a más no poder y queda hipnotizada por las órdenes del puertorriqueño.

Así empezó el show.

Así, las más de doce mil personas que se congregaron en la cancha de fútbol de Andes Talleres bailaron todos y cada uno de los éxito del “Jefe”, hicieron caso a cada uno de sus pedidos y se fueron extasiadas y felices. Lo que pasa es que Daddy Yankee atrapa por su ritmo, por sus letras y es lo que la gente fue a buscar.

La verdad es que se esperaba una puesta en escena más importante, más de “primer mundo”, pero bastaron cinco pantallas, ocho bailarines, ocho músico, un corista-agitador y mucha pirotecnia como para que la hora y media de show fuese entretenida. Entonces, con una puesta de luces adecuada más un sonido nítido y claro, todo estaba más que bien.

Cuesta escuchar la voz de Daddy Yankee. La propuesta musical en vivo presenta muchas pistas grabadas además de los sonidos que dispara el DJ y eso hace que no se aprecie de la mejor manera el caudal vocal del centroamericano, pero eso le importa a muy pocos. Porque la multitud pagó entrada para bailar, para cantar, para perrear, y Daddy Yankee te da eso y más, chico…

Fue una hora y media de canciones, éxitos, estrenos y frases dedicadas a Mendoza y Argentina, tal como indica el manual del artista extranjero que visita la provincia. También fueron muchas horas de espera de un público que sufrió más de la cuenta. El show empezó a las 21.30 –una hora y media después de lo anunciado- y la gente del campo, que estuvo pegada a la valla, la pasó mal. Hacía tiempo que no se veían tantos desmayados y sofocados y el personal de seguridad y de primeros auxilios tuvo que trabajar a destajo.

A esto hay que sumarle que fueron muchos chicos al show y muchos de ellos sufrieron más de la cuenta por los empujones. Lo cierto que es que para muchos, el show fue una tortura en ese aspecto.

Pasó Daddy Yankee y quedó su marca, pero podría haber dejado un poco más.

Y en el Bustelo…

Cristian Castro volvió a Mendoza, para presentarse ante unas mil personas en el Auditorio Angel Bustelo.

El mexicano estaba impecable, de smoking y bien peinadito, con una muy buena banda a sus espaldas y cuatro bailarinas. Buenas luces, gran pantalla, mejor sonido, pero faltó calor popular porque hubo poca gente.

Esta vez sí que lloraron las rosas…