Como si se tratara de un juego de diferencias, la rubia y la morocha.
Julieta Cardinali y Florencia Raggi, respectivamente.
Una –Julieta, 32 años, en pareja con Andrés Calamaro, quien la convirtió en mamá de Charo, de dos y medio– combina su discurso apurado con una sonrisa suelta y movimientos juveniles.
La otra –Florencia, 37 años, casada con Nicolás Repetto, madre de Renata y Francisco, de 11 y 9– es dueña de una impronta avasallante, una sonrisa quieta y un caminar elegante.
Juntas acaban de presentar Tres deseos, la película dirigida por Marcelo Trotta y Vivián Imar, donde comparten elenco con Antonio Birabent.
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