Ged Galvin, de 55 años vive en Inglaterra y requiere de un control remoto para ayudar a su cuerpo a deshacerse de lo que ya no le sirve.
Según informó este sábado el diario The Telegraph de Inglaterra, Galvin sufrió enormes heridas internas y tuvo que ser equipado con una bolsa de colostomía hasta que los cirujanos en el Royal London Hospital pudieran realizar la compleja operación para reconstruir su parte inferior.
Pero además, el equipo médico le quitó el músculo de arriba de la rodilla y lo envolvió alrededor del esfínter, colocándole electrodos a los nervios.
Así, son manejados por un control remoto que lleva en el bolsillo, para cuando algún retorcijó le avisa que es hora de ir al baño.
"Es como el teléfono de un móvil poco gordito", dijo el afectado. "Cambia la activación y desactivación, así como se hace zapping en el televisor", agregó.