Y pensar que juntos lucharon para lograr que Silvestre llegara al mundo.
No fue hace tanto: sucedió en enero de 2008, en Santiago de Chile.
Juanita Viale (27) había sido internada dos meses antes, tras sufrir una rotura de bolsa con pérdida de líquido amniótico. Desde entonces, la vida del bebé estuvo en peligro. La de ella también.
Recién fue dada de alta unos días después de la cesárea, al séptimo mes de gestación. “Juana es una guerrillera”, dijo, radiante de felicidad, un Gonzalo Valenzuela (31) que siempre estuvo a su lado. El fue su principal sostén.
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