La música en la carne, en los huesos, en el alma. El corazón de cada uno de los integrantes latiendo al compás del repique y ese pulso traducido en una hipnótica canción. Así podría retratarse el espíritu del segundo show que Simpecao brindó el sábado por la noche en el Teatro Independencia.
Durante dos horas, la agrupación (Mariela Contreras en voz, Daniel Moreno en guitarra, Alejandro Samer en guitarra, Gabriela Magni en palmas, castañuelas y baile, Federico Alma en bajo y Santi Servera en percusión) cautivó al público mendocino con un poderoso “hechizo musical” en el que combinó canciones de su nuevo trabajo discográfico, “Con aire al sur del mundo” y otras atesoradas en el baúl del tiempo. Una alquimia perfecta que se ganó el aplauso de pie y los bravos de una sala llena ( y en la que los únicos dos ingredientes escénicos fueron una cuidada puesta lumínica y la proyección de imágenes sobre una pantalla gigante).
La noche comenzó con “La historia de un río” (D. Moreno) y la voz en off de Sandra Amaya dejó flotando en el aire una estela de esencia huarpe. Luego siguieron “Aflamencarse” (D. Moreno), tema que le da el nombre al disco anterior; “Las Olitas” (Moreno-Contreras) y “Cuando me hablas de amor” (D. Moreno), ambos del álbum nuevo.
A continuación llegó “Comandante peregrino” (Contreras-DJ Karim), un sentido homenaje al Che Guevara en el que Natalio Faingold acompañó en teclado y “Rapsodia del caminante” (Simpecao), tema al que Diego Carrillo le imprimió la percusión mientras Daniel Moreno regalaba soberbios acordes de guitarra.
Con “El baile de Juana” (D. Moreno), el fragor del baile desplazó al cante y transformándose en el único protagonista encontró en las castañuelas y la danza de Gabriela Magni su único cauce.
Después fue el turno de una bulería, “Quiero darte” (D. Moreno); “Pa’ que nadie sienta pena” (D. Moreno), tema que condensa la esencia de Simpecao y que la cantante introdujo con la frase: "Empieza la rumba y se la pena"; “Lejos de Motril” (Moreno-Contreras), una antigua canción de amor que la formación escribió en sus orígenes; y la instrumental, “Los sueños de Carmen” (Moreno).
Cuando parecía que se acababa el sortilegio sonaron: el recordado “Quítame el respiro” (Moreno-Contreras), que el público, encendido, acompañó con palmas; “Vida de locos” (D. Moreno), junto a Fernando, de X Teléfono; “Los dos moros” (Simpecao), “Siento conmigo”(Contreras), uno de los dos temas que Mariela Contreras le dedicó a su pequeño hijo Ramón y el infaltable, “Que te muevas” (Moreno-Contreras).
Pero el encanto perduró mucho más. Después de un largo aplauso, los seis músicos ofrecieron el esperado bis, que se materializó en el vigoroso baile andaluz que las dos mujeres de Simpecao interpretaron y en la rumba “Vida de locos”.