Luego de varios años de estar dedicado a las bandejas y explorar su faceta como DJ, Boy George arribará en los próximos días a Buenos Aires. El ícono del pop bizarro dará el 10 de septiembre un show en el Luna Park para presentar en Argentina sus nuevas canciones y clásicos como “The Crying game”, “Karma Chameleon” y “Do you really want to hurt me”.
La vida del ex Culture Club bien puede denominarse un verdadero "Juego de las lágrimas". Su adicción a las drogas, los constantes problemas con la policía, su relación amorosa con uno de los integrantes de la banda así como el temprano reconocimiento de su homosexualidad, son algunos de los que delinearon la controvertida personalidad del cantante.
Reconocido gay a temprana edad, Boy esperaba que sus hermanos se fueran del dormitorio para cerrar las cortinas, apagar la luz y escuchar un disco de la cantante galesa Shirley Bassey (a quien imitaba). Justamente fue su homosexualidad, públicamente asumida, lo que lo posicionó como un ícono gay y como un ejemplo que muchos jóvenes tomaron para hacer públicas sus elecciones sexuales.
En una entrevista que dio el cantante a un medio porteño, confirmó que una drag queen argentina le contó en un aeropuerto que sus padres la matarían si sabían su historia.
“Estaba por tomar un vuelo desde Argentina hacia algún lugar, no me acuerdo exactamente a dónde. Ella se apareció en el aeropuerto y me regaló un lápiz labial con la forma de un pene. Je. Mi presencia era enormemente poderosa para cualquiera que se sintiera diferente, fuera gay o lesbiana. Soy consciente de eso y significa mucho para mí. En Chile, las drag queens me asediaron en el aeropuerto. Es loco y muy sorprendente porque siempre que viajo me dicen que muchas personas fueron afectadas por el aspecto social de lo que hago. Eso significa mucho para mí”, confesó.
Pero la vida de George ha sido polémica también por su adicción a la heronía y sus permanentes conflictos con la policía.
La historia de amor con su compañero de banda, Jon Moss fue la que detonó su caída en la heroína en 1986. El cantante se enamoró del baterista y en su autobiografía lo describió: “Jon siempre insistió en que era heterosexual. Mientras nos acostábamos en la cama desnudos no parecía importarle”. Más tarde, Moss se casó y tuvo dos hijos y George cayó en la adicción.
Cuatro años después, dejó las drogas y se abocó a la religión. Desde el hare krishna al hinduismo, de la meditación al budismo. “Las religiones orientales me parecen muy interesantes por su teatralidad y su gran vestuario”, confesó en el mismo libro.
En 2006, tras su época mística, Boy George tuvo problemas legales. Debió afrontar un arresto por una falsa denuncia de robo. Al confirmarse la mentira, la policía encontró cocaína y, como consecuencia, debió realizar tareas comunitarias barriendo las calles de Manhattan.
Un año más tarde fue acusado por Scotland Yard de privación ilegítima de la libertad. La denuncia fue elevada por joven de 28 años que dijo que el cantante lo mantuvo encadenado a la pared de una habitación de su casa. Este caso provocó que Estados Unidos le negara el ingreso al país, en el marco de la gira que la semana que viene lo trae a Buenos Aires.
“Estoy muy emocionado y feliz: es una oportunidad de hacer lo que me gusta en el escenario, tengo una gran banda y haremos muchos clásicos: va a ser divertido. Las canciones nuevas son interesantes pero no haremos demasiadas: está bien equilibrado”, adelantó sobre el show que dará el 10 de septiembre en el Luna Park en su tercera visita al país.
Fuentes: 26N - Diario Clarín.
"Do you really want to hurt me" - Boy George.
"Karma Chamaleon" - The Culture Club.
"The crying game" - The Boy George.