La postal parecía de revista: cerca de las 21, la ordenada fila de sus seguidores daba la vuelta la Avenida San Martín Sur y alcanzaba casi dos cuadras. Esa era una de las imágenes que servirían de introducción para lo que fue una noche desbordante en rock (y del bueno).
Adentro, en el Estadio Andes Talleres, un público ansioso por escuchar a Las Pelotas calentaba el aire con chiflidos, aplausos y los típicos “Vamo, vamo, vamo Las Pelo”, mientras esperaban que el escenario y las dos pantallas gigantes (ubicadas una a cada lado) se completaran con los cuerpos que, durante dos horas, entregarían lo mejor de su música.
¿El comienzo del esperado encuentro pelotero?, las 22.15. Fue entonces cuando sonó el primer acorde de guitarra y la sola aparición de Germán Daffunchio alentó al máximo los gritos de un público que demostró la misma efusividad y pasió, a lo largo de los 24 temas que tocó la banda porteña.
El tema elegido para empezar –no sólo un show que tuvo un sonido y una puesta de luces excelentes, sino también "el agite" de las 3 mil almas que lo disfrutaron- fue “Basta”, corte que da el nombre al último de los 11 discos que tiene Las Pelotas.
Luego siguieron “Desaparecido”, “La mirada”, “Tormenta en Júpiter”, “Hoy me desperté”, “Como se curan las heridas” (presentado con las primeras palabras de Daffunchio: “seguramente todos lo dicen, pero realmente estamos muy contentos de estar acá”), “Siento”, “Si supiera" (uno, entre varios otros, de los más cantados) y “Transparente”.
El pausa llegó con “Tucumán”, una de las canciones nuevas y “Más que un deseo” –aunque entre ambas el estadio ardió con “Uva, uva, uva”-.
La lista continuó con “Corderos”, tema que dio lugar a un clásico e infaltable “pogo” (que, aunque no fue una constante, tuvo sus momentos de gloria) y “Dicen que la distancia”, canción que Daffunchio dedicó “a Pía y los suyos”.
Pero fueron “Capitán América” (finalizada con el fuck you del público y un posterior “Argentina, Argentina” coreado), “Esperando el milagro” (clásico que el vocalista introdujo con una anécdota: "Un día estaba en un aeropuerto, se me acercó un tipo y me dijo: 'loco, te felicito por este tema'. El tipo era un juez de la nación") y “Shine”, el combo infalible que hizo explotar a un estadio repleto.
Para el final quedó “Sueños de mendigos” y un tímido “Gracias Mendoza” provocando, por unos minutos, el desconcierto de la gente que en silencio quedó mirando el escenario vacío. Sin embargo, los bises no faltaron.
"Cuando podrás amar”, “Hawai”, “Mi bandera” y “El ojo blindado” (estas dos últimas de la recordada Sumo) marcaron el final de un recital en donde el pulso del rock intensificó los latidos de miles de corazones peloteros.
Las Pelotas dijo "Basta" en Mendoza
Durante dos horas, el sábado 12 de julio, la banda liderada por Germán Daffunchio dejó bien en claro por qué se la considera una de las mejores de Argentina. Con más de una veintena de temas hizo cantar, saltar y “poguear” a más de tres mil mendocinos con sus inigualables sonidos peloteros.