Ismael Serrano, capitán en Mendoza de un "soñado" viaje musical

Un extenso recorrido por los temas de su último disco, “Sueños de un hombre despierto”, así como de su vasta discografía fue lo que ofreció el cantautor, anoche, ante un Bustelo colmado. Entrega, profesionalismo y calidez signaron un inolvidable encuentro con el talento compositivo e interpretativo del artista español.

Ismael Serrano y su guitarra, los protagonistas de la velada. Foto: Archivo/ MDZ
Ismael Serrano y su guitarra, los protagonistas de la velada. Foto: Archivo/ MDZ

Los primeros acordes comenzaron a invadir sutilmente el auditorio Ángel Bustelo minutos después de las 22, mientras los flashes de las máquinas y los celulares marcaban la ansiedad de la espera vivida por el público.

Sonidos de gaviotas, una costa de fondo, redes, salvavidas y un faro sobre el escenario crearon el mágico entorno portuario  de un show que estuvo signado por la mística musical del cantautor.

Desde "Puemayen" (en mapuche: lugar soñado y nombre con el que el artista español bautizó al puerto desde el cual propuso un exquisito viaje musical que duró tres horas) Ismael Serrano, trovador indiscutido, desplegó su particular estilo, intercalando poesía y diálogos con el público y encontrando siempre un lugar para el humor fino, ocurrente y actual.

La audiencia mendocina, privilegiada interlocutora, se mostró siempre efusiva y acompañó al cantautor con aplausos, palmas y coros.

Junto a Fredi Marugán en guitarras, bajo y dirección musical; Jacob Sureda en teclados y Javier Bergia en percusión, Serrano desplegó una veintena de canciones transitando su séptimo y último disco, así como algunos clásicos de su amplia discografía.

“Somos” fue el prólogo de una extraordinaria velada que continuó con “Canción para un viejo amigo”, “Sucede que a veces”, “Canción de amor y oficina”; “Caperucita”, “Sesión continua”, “Zamba del emigrante” –tema que grabó junto a Mercedes Sosa-; “Si se callase el ruido” y “Canción de amor propio”, entre otros.

Pero como en todo viaje, hay puertos preferidos y en este caso fueron “Vine del Norte”, “Ya ves”, “Recuerdo”, “Últimamente” y “Vértigo” (los temas más coreados por los dos mil espectadores que participaron del recorrido).

Un momento especial fue “A las madres de Mayo”, canción que Serrano presentó como “un homenaje ineludible a las mujeres que nos enseñaron que la única lucha que se pierde es la que se abandona; a sus hijos y familiares que luchan por la memoria”.

También lo fue "Reflejos perdidos", tema compuesto por Bergia que Serrano interpretó junto a él, y esto fue, sin duda, una demostración de generosidad digna de un grande.

“Casandra”, “Como la cigarra” –un maravilloso regalo para el público argentino-, “La extraña pareja”, y “Papá cuentáme otra vez” marcaron el final de una noche inolvidable en el puerto de Puemayen.