Es una fija que cada dos años Enrique Pinti traiga su espectáculo a Mendoza. Esta vez, le tocó el turno a “Pingo argentino”, el espectáculo que es una revisión crítica de la historia argentina, con la verborragia que lo caracteriza y con la ironía, que a través de la risa lleva a la reflexión.
"Con el caballo represento al país –arranca diciendo el actor y humorista-. Es un pura sangre, un pingo que da para todo y el jockey, que pesa 120 kilos, es el pueblo argentino. Eso es lo que tiene que arrastrar el pobre animal, porque somos un pueblo muy pesado de llevar y si todavía estamos vivos es porque el caballo es pura sangre de verdad".
Sin duda es muy oportuna la representación del país a través de un caballo, figura muy arraigada en el imaginario argentino por el turf, el tango de Gardel, Leguisamo y las carreras.
Significa una parte de la gran riqueza del campo, además de asociarse con la oligarquía, el gaucho y el indio. La imagen de utilería del animal es una presencia noble en escena que no habla, está inerme, "como está el país frente a nosotros, a nuestra depredación, a los que elegimos, a los que votamos, a los que no votamos", subrayó el actor.
La estructura de la obra escrita por Pinti será similar a otro de sus éxitos, "Salsa Criolla", en la que se pasa revista a la historia argentina desde la Fundación de Buenos Aires, pasando por el Congreso de Tucumán hasta llegar al siglo XXI.
El espectáculo comienza con un monólogo que ubica al espectador en el presente, luego la acción se traslada a los siglos XIX y XX en una cabalgata histórica que alterna monólogos con cuadros musicales, para culminar finalmente en un monólogo que se convierte en pesadilla.
"Es como esas fotos que las revistas Gente o Caras hacen a fin de año -comparó el actor-, en la que cuando ves a la gente que invitaron te preguntás ¿dónde me meto?, ¿qué estoy haciendo acá?" "Es un gran monólogo final en tono de pesadilla donde se pasa de nuevo revista a la historia, con todos los personajes del siglo XX, para terminar con un final para arriba", agregó.
Mientras tanto, el caballo es una presencia constante en escena, movido por el actor. “Está casi como elemento decorativo. Es el país y está ahí” expresa. Si bien el estilo de actuación de Pinti remite a espectáculos anteriores, la escenografía de Oria Puppo es sugerente, con pantallas y un criterio muy moderno alejado del realismo.
El vestuario es de Renata Schussheim, la música de Julián Vat y la coreografía y dirección general de Ricky Pashkus. Después del éxito de "Los productores", Pinti retorna a sus monólogos tradicionales con evidente satisfacción.
"La verdad es que cuando uno cambia de género se produce un alivio -reconoció-. Cuando hice ’Los Productores’ sentí un gran alivio por no tener la mochila de todo el espectáculo sobre mí y por no tener que hablar de la realidad por primera vez en 28 años. Pero ahora me siento muy feliz de volver a hacerlo".
"No es que extrañe a la obra, me gustó mucho hacerla y no descarto la posibilidad de volver a reincidir dentro de dos años o tres, si encuentro un buen libro, ya sea en tono de comedia o de otro género", aclaró.
Sin embargo tuvo que reconocer que "el público me tiene muy identificado con lo mío y lo pide porque lo necesita como reflexión, no es solamente que les causa gracia".
Finalmente, con cierta nostalgia, el humorista recordó la deuda que el cine y la televisión tienen con él. "Hice un capítulo de ’Mujeres asesinas’ que fue comentado maravillosamente bien por el 99,99% de la prensa y de mis compañeros -recordó-. Pero mientras otros actores de ese mismo ciclo hicieron tres o cuatro capítulos, yo solo hice uno. Por algo será".
Ficha técnica:
"Pingo Argentino"
Viernes 25 y Domingo 27 - 21.30
Sábado 26 - 21.30 y 24.00
Teatro Plaza
Godoy Cruz
Entradas en venta en Tarjeta Nevada (Las Heras 419, Ciudad) y Boletería del teatro a $80, $70 y $60.