Como resultado de su afanosa labor creativa y artística, el joven director de teatro, Lucas Olmedo y su elenco, Lluvia de Cenizas, proponen hoy dos estrenos teatrales consecutivos. Se trata de “Gore” y “La Bohemia”, que se realizarán a las 20 y 22, en la Sala Teatro Cajamarca y que podrán verse cada viernes de abril en aquel espacio.
Las dos propuestas no son menores. En principio porque el texto dramático pertenece a dos dramaturgos contemporáneos de peso -Javier Daulte y Sergio Boris, respectivamente- y porque el texto espectacular (el hecho teatral) estará sustentado por actores que llevan un largo camino transitado por las tablas –como es el caso de Alfredo Zenobi, Guillermo Troncoso, Darío Martínez y Laura Volpe, entre otros-.
Es que cuando de embarcarse en nuevos proyectos se trata, Olmedo es garantía de llegar a buen puerto.
Sus producciones anteriores, “El Pánico” de Rafael Spregelburd (signada por el hiperrealismo); “Cuentos para olvidar el invierno” (de cargada marca expresionista); “Das Buch Der Zeit” (que propone una mirada satírica y humorista sobre la figura de Adolf Hitler) y “Cámara en Ristre” su última producción), las tres de su autoría –por sólo nombrar algunas- se caracterizaron por poseer puestas en la que ningún detalle queda librado al azar y por una sólida presencia actoral en todos los casos.
Pero allí no termina la historia. Sus esfuerzos llegaron aún más allá de la tierra del sol y el buen vino –recordemos que sus ansias creativas lo trasladaron de San Rafael a Mendoza y luego a Buenos Aires, donde aún reside- y Olmedo triunfó, el año pasado, en el vasto escenario del under porteño con “La sonrisa de los siervos”.
Antes del doble estreno, el director dialogó con Mdz acerca de sus nuevas propuestas y de su mayor ocupación, el arte escénico.
- ¿Por qué estrenar dos obras el mismo día?
- Por cuestiones primeramente de logística. Tras la falta de espacios uno empieza a buscarle la vuelta y empieza a confiar en la ruptura del statu quo, de leyes que en definitiva son casi morales. No deberías de hacer dos obras un mismo día.
- ¿De qué tratan las obras?
- “Gore” es una historia de ciencia ficción en la que una pareja de extranjeros que, digámoslo, vienen de otro planeta, arriban a un consorcio habitado por un grupo de drogadictos un poco efusivos y animados. La misión de esta parejita alienígena es extraer unos jugos que tienen los terrícolas, que le harían salvar a su especie de una inminente extinción. Este clásico planteo en clave película de serie b, de los años ‘50, sigue siendo una forma interesantísima de analizar la condición humana y de poder reflexionar sobre cuestiones fundamentales de la existencia, como el amor, el aprecio, la culpa o la perdida de confianza.
Los núcleos temáticos de “La Bohemia” en cambio, son más mitológicos de la literatura argentina. Los lugares un poco ridículos de poder, la idea de la bajeza y la humillación y sobre todo, de la traición, elemento recurrente en nuestra narrativa.
- ¿De qué te nutriste para cada una de ellas?
- De las singularidades de actuación que cada actor podía desarrollar en un breve lapso de tiempo. Para “Gore” dicté con mi compañero de Buenos Aires, Eugenio Schcolnicov, un taller donde dimos algunos procedimientos de actuación que nos eran útiles para la obra y que nos sirvieron para establecer un código en común. Ambas obras tienen para mí un carácter de ejercicio. No son en absoluto obsesivos proyectos de investigación, aunque hemos trabajado y mucho. Tantos los actores como yo sabíamos que teníamos sólo un verano para montar las obras.
- ¿Tienen algún punto en común, en la estética, temática, el proceso creativo?
- Inicialmente quería hacer un tríptico pero el tiempo no me dio. Aunque esa tercera obra está, existe, tácitamente. Ambas tienen muchísimo en común, aunque a simple vista parecen absolutamente dispares, y eso es lo interesante, que son absolutamente autónomas pero ambas forman C, que es otra obra que se construye en la cabeza del espectador. La imagen generadora del proyecto fue un condominio, una suerte de raro consorcio, donde transcurren estas singulares historias. También, en ambas obras es preponderante y definitorio el uso en la puesta en escena del “fuera de campo”, es más interesante lo que sucede fuera del espacio visual del espectador, que lo que se construye antes sus ojos. Ambas son obras muy pesimistas, pero en las que el humor si filtra inevitablemente, no por acudir a la parodia, sino por transitar las situaciones, por más inverosímiles que parezcan, con el mayor de los compromisos emocionales. Por último, los dos trabajos, son buenos ejercicios para jugar con el tiempo, diegético y extradiegético, hasta incluso uno podría decir que visiblemente una obra pertenece claramente al tiempo futuro y otra al pasado (yo no estaría tan seguro de eso).
- ¿Cómo fue trabajar con Alfredo Zenobi, Darío Martínez, Guillermo Troncoso?
- Muy gracioso. Los tres son grandes actores. La verdad ha sido muy placentero trabajar con estos jóvenes. Son los "Stradivarius" de la escena local.
- ¿Qué te quedó de las experiencias vividas en Buenos Aires?
- El rigor de trabajo. He tenido la fortuna de encontrarme en este tiempo con grandes maestros y actores muy dedicados. Poder “colarme” a las clases de Ricardo Bartís, ser leído por Mauricio Kartun, poder estudiar puesta en escena con Rubén Szchumacher, o trabajar junto a Pompeyo "Yito" Audivert te marca un ritmo. Un ritmo de trabajo y de reflexión más profundo, pero generándote una inmensa alegría.
- ¿Cómo ves el panorama, aquí, en Mendoza?
- Me voy muy contento con las producciones que he visto este año en Mendoza. Creo que es un año saludable. Sale el sol. Lo que hicimos el año pasado en términos de montajes fue muy pobre, me incluyo. Creo que pude dar mucho más con “Cámara en ristre”. Hacía años que no veía trabajos tan chatos (me refiero a los que pude ver, claro), y quisiera atribuíselo a la falta de espacios… quisiera creer eso.
- Tuviste muy buenas críticas en el under porteño el año pasado, ¿cómo esperás que reciba el público estas nuevas propuestas?
- Siempre la llegada del público genera entusiasmo y abre interrogantes. Se teje un halo enigmático sobre la recepción. Se la mitologiza. Remarcás signos, actuás para ser aceptado, para que se entienda lo que sos, lo que querés decir. En Buenos Aires las críticas favorables, y el arribo importante de público sobre las últimas funciones, o las invitaciones a festivales fuera del país, fue algo impensado para nosotros. Sobre todo, en apenas dos meses de función.
- ¿Qué te queda en el tintero para el resto del año?
- Estamos con ganas de abrir una sala en Buenos Aires. La hidalguía del proyecto es conmovedora. Allí invitaremos a trabajar con nosotros a algún docente que nos entusiasme. Alguno de los miles que nos entusiasman. Estamos ansiosos con el reestreno de “La Sonrisa de los Siervos”. El estreno en Capital Federal de “Cámara en Ristre” y finalmente el estreno de, tal vez nuestro trabajo más contundente en actuación, “El Pornógrafo”, una obra que empezamos el año pasado que gira sobre el universo de la pornografía y que va a dar que hablar.
Dos estrenos teatrales llegan a la escena local
Hoy estrenan las obras "Gore" y "La Bohemia", ambas a cargo del elenco Lluvia de Cenizas y dirigidas por Lucas Olmedo. La cita es las 20 y a las 22, en la Sala Teatro Cajamarca. Dos propuestas dramatúrgicas contemporáneas de la mano un prolífico director mendocino.