Gabriel Alvarez sigue la "maldición" de los RRPP

Gabriel Alvarez, recluido en un penal uruguayo, padece en la cárcel el "mal de los relacionistas públicos", un trágico destino que ha perseguido a varios de los más destacados personajes de esta glamorosa profesión que se vive de noche.

Foto: NA /Archivo
Foto: NA /Archivo

Desde que "Gaby" saltó de las páginas de chismes a las policiales, su figura quedó acosada por otros casos de colegas cuyas vidas se ciñeron a los códigos fronterizos de las noches largas, de paso acelerado y de andar sobre cornisas, y que culminaron de la peor manera.

Todos llevan un hilo conductor que los une: trabajo, rasgos personales, ambiente, exigencias y, en el estallido de sus existencias vertiginosas, profunda soledad.

Gaby Alvarez pasó de veladas ruidosas y multitudinarias, de joyas y champán, de nombres rutilantes y esbeltas figuras, a compartir sus horas apenas acompañado por los pocos presos que le muestran hostilidad y a la visita de su hermano y de su abogado.

El jet set, que no muchas horas antes respondía presuroso y feliz a las llamadas de su "amigo" para participar de las fiestas de ocasión, hicieron mutis por el foro.

Es que mientras lo que se vea hacia afuera sea solamente champán, caviar, moda y sonrisas, está todo bien y los "Alvarez" son los niños mimados de los famosos.

Pero cuando se habla de muerte y droga, no es casual que nadie quiera pegarse a relacionistas públicos de falaz suerte.

No es una casualidad que nombres como los de "Poli" Armentano, "Clota" Lanzetta o Javier Lúquez, en su desgracia, pasaran a ser ignorados de un día para otro.

Pero hay historias de algunos RR.PP mimados por la farándula, que terminaron marcados por la "maldición de su profesión, e ignorados por la gran mayoría de su ejército de "amigos".

La mayoría de estos especialistas dedicados a organizar eventos y minarlos con selectos personajes de la farándula y el mundo fashion, dejaron el mundo en forma abrupta y de la peor manera.

El primer caso que inauguró esta seguidilla de infortunios fue el del recordado Leopoldo Armentano, más conocido como "Poli".

Si bien este personaje provenía del rubro empresarial, su habilidad para entablar relaciones convenientes y su gusto por las reuniones sociales lo catapultaron a la cima.

 "Poli" se convirtió en pionero de una profesión que luego se tornaría indispensable para ingresar al jet set por la puerta grande.

A comienzos de la década del ´90, Armentano llegó a posicionarse como el rey de la noche porteña  gracias a su nutrida agenda de contactos tan célebres como poderosos.

Su círculo íntimo de amigos estuvo compuesto por selectos personajes de la talla de Carlos Menem Junior, Diego Maradona y Guillermo Cópola.

Pero el brillo y el glamour que rodeó su vida terminaron en forma abrupta la madrugada del 20 de abril de 1994 en la puerta de su departamento, cuando un desconocido le disparó en la cabeza.  

El crimen nunca llegó a esclarecerse, pero el principal eje de investigación en torno al cual giró el caso fue el narcotráfico.

Algunos años más tarde, la desgracia volvió a golpear la puerta de otro relacionista público: Claudio "Clota" Lanzetta.

Este RR.PP manejó con astucia la movida nocturna a través de "Buenos Aires News" y "Coyote", dos de los boliches que hicieron furor a mediados de los ´90.

Además, "La Clota" supo construir un personaje llamativo y desprejuiciado con un perfil tan alto como el de las figuras que convocaba a sus eventos.

Con look estridente y una locura impostada, Lanzetta logró forjarse su propio camino en el mundo artístico.

Su currículum incluye una participación en el video "vida modelo" del grupo "Turf"; la conducción de un programa radial en "Energy", una participación especial en el envío "Viva la
diferencia" de América 2 y hasta la grabación de un tema musical con base electrónica.

Su final fue tan absurdo como inesperado y extrañamente similar al de su antecesor.

El 29 de octubre de 2001, Lanzetta murió, al igual que Armentano, asesinado de un tiro en la cabeza dentro de su coqueto departamento de Palermo.

Aunque la justicia determinó que se trató de un intento de asalto con final nefasto, la versión no oficial construida a partir del testimonio de los vecinos sostuvo que, la noche del crimen, Lanzetta habría participado de una fiesta sexual con taxi boys incluidos.

Dos años más tarde, el Tribunal Oral en lo Criminal condenó por el crimen a Marcos Araujo (15 años de prisión), Matías Elorza (13 años) y a Esteban Suárez (10 años).

Javier Lúquez fue otro de los relacionistas público que se topó con la muerte en plena cúspide de su carrera.

Su desenlace, aunque repentino, fue menos siniestro que el de sus colegas ya que no murió en manos de ningún asesino sino como víctima de una enfermedad terminal.

El fallecimiento de Lúquez sorprendió a propios y extraños la mañana del 8 de junio de 2003.

La verdad sobre su estado de salud se mantuvo en secreto hasta el día de su deceso, tenía 46 años.

Hoy, la tragedia se vuelve a presentar ante un rey de la noche y trae consigo un combo de drogas, alcohol y muerte de dos personas inocentes.

Mientras espera que la justicia determine su traslado a una penitenciaría VIP, el autodenominado "número uno de las relaciones públicas"  pasa sus días lejos del glamour y las compañías que solían rodearlo en las épocas de gloria.