Los secretos cómicos de una sirvienta astuta

Esta noche el elenco Las Sillas pone sobre las tablas "La Serva Padrona". Un pianista, dos actores- cantantes y un director dan vida a este intermezzo cómico que narra las peripecias de una sirvienta más astuta que su amo. El estreno es a las 21 en Tajamar.

Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

Se trata de apuesta es fruto de un trabajo de investigación que integrantes del elenco Las Sillas realizaron sobre la estética del  barroco del siglo XIV  y el neobarroquismo contemporáneo, y llega esta noche a Tajamar, tamiz creativo de por medio,  transformada en estreno. 

Hablamos de la versión libre de “La Serva Padrona”, intermezzo cómico (pequeñas obras líricas que se interpretaban en los entreactos de las óperas y que luego se constituyeron como el preludio de las óperas bufas), que interpretan Gustavo Casanova (Uberto, el patrón), Daniela Bajuk (Serpina, la sirvienta) y Federico Echave (Vespone, el sirviente mudo), bajo las precisas órdenes de Rodolfo Yañez y Gustavo Casanova.

Y bien podríamos decir que este estreno es toda una aventura escénica. Veamos por qué.  Aunque Casanova (el encargado de la adapatación) respetó la esencia, el texto original en italiano, compuesto por Giovanni Baptista Pergolesi sobre la base del libreto de Genaro Antonio Federico, fue traducido; y los recitativos (diálogos cantados en la ópera), convertidos en diálogos teatrales. ¿La razón?, la resume el actor en pocas palabras: “Queremos que nuestro trabajo llegue a más público y evitando el elitismo de la ópera”.

Gustavo Casanova en el rol de Uberto, el patrón birlado.

¿Pero cómo se traducen estas pretensiones sobre el escenario? Principalmente, en la búsqueda de armonizar los distintos lenguajes involucrados, música, teatro, plástica y danza, desde una mirada interdisciplinaria –un desafío que les valió a los protagonistas un arduo proceso creativo-; y en una puesta que no sólo incluye la utilización de cotidiáfonos (“instrumentos creados con objetos cotidianos realizados por el grupo, que cumplen una función dramático-musical”) sino también un vestuario e iluminación inspirado en obras de artes del período que investigaron.

Sobre esta búsqueda y su resultado habló Gustavo Casanova en esta entrevista con MDZ.

- ¿Cómo fue que llegó a tus manos el texto? Y  ¿qué te cautivó de este para llevarlo a escena?

- A fines de 2006 cuando tomaba clases de canto con Daniela Bajuk, le propuse hacer algo con menos gente. Ella me sugirió esta ópera corta y me interesó, no solo la historia sino también la estructura musical. Vimos mucha potencialidad en lo que narraba y siempre imaginamos un espectáculo integral donde los distintos lenguajes (música, teatro, plástica o coreografías) se articularan con naturalidad.

- Equilibrar lo actoral con lo musical para lograr un artista integral es, ciertamente, un desafío. ¿Cuál fue el proceso que vivieron los integrantes del elenco para arribar a este objetivo?

- Primero vimos una versión filmada que nos sirvió para saber lo que no queríamos hacer, porque todo estaba subordinado a lo musical y esto no nos gustó. Por suerte dimos con Federico Echave, el pianista repertorista que tiene Daniela en sus clases y al que le interesó la propuesta. Él es Vespone, el otro sirviente mudo, que en nuestra versión termina actuando y es el ejecutante de toda la música de la obra. La obra es muy exigente vocalmente y debí trabajar mucho para alcanzar las notas que están escritas. Daniela siempre me alentó, al igual que Rodolfo Yañez, el otro director que siempre creó el clima de confianza suficiente para que todos diéramos lo mejor de nosotros. Empezamos con ensayos musicales, y cuando esto estuvo afianzado, incorporamos el texto y la interpretación así como algunas secuencias de movimiento para las arias. Aquí la obra empezó a adquirir un gran dinamismo, muy lejano al de las operas tradicionales, donde los cantantes están prácticamente estacados.

- ¿La traducción del texto original es otro de los desafíos, no se pierde la esencia “bufa” en ese camino?

- Una premisa original fue traducir la obra del italiano al español. No queríamos que esto fuera algo "elitista". Con una historia tan simple como la del patrón burlado por su sirvienta, no podíamos darnos el lujo de que la entendieran unos pocos, porque su esencia es netamente popular. Este matiz "bufo" tiene que ver con la Commedia dell´Arte y eso es algo que se mantendrá inalterable más allá de los idiomas. Por suerte en el español hay vocablos muy semejantes a los italianos que sonoramente recordaban la lengua original.

- Como director ya habías encarado este tipo de propuestas…

- Todos mis trabajos anteriores integran lenguajes. En “Cuatro décadas”  que estrenamos en el año 2001, (y ofrecía un recorrido desde los años '40 a los '70 desde la música) no nos ayudó la tecnología y tuvimos que hacer playback, pero era, en esencia, teatro musical. De ahí en más, todos mis trabajos han tenido una mayor o menor dosis de música, danza, plástica y sobre todo, teatro.

- En la obra utilizan “cotidiáfonos”. Contáme acerca de ellos.

- Los cotidiáfonos son instrumentos fabricados con elementos no tradicionales (latas, tubos, piedras, metales, etc). Uno puede sacar sonidos de un peine, si explora un poco. Esto ya fue inventado por un músico visionario llamado Luigi Russolo que pertenecía al grupo de los futuristas en la década del '20 del siglo pasado. Su arte del ruido es la base de gran parte de la obra de John Cage y de otros músicos del siglo XX. Lo cierto es que en nuestra obra, nos pareció magnífico sorprender al público con sonidos sacados de la misma escenografía, o de la utilería de los actores. Encontramos en esto un complemento fantástico para la música original de Pergolesi.

- ¿Cuáles son los planes que tienen con la obra? 

- Nos gustaría mucho viajar con este proyecto, mostrarlo en distintos lugares como también hacer talleres integrales para otros artistas, compartir nuestra experiencia como actores, cantantes y músicos.

- En pocas palabras, ¿cómo resumirías el argumento?

- Cuando quitamos los recitativos y los convertimos en diálogos teatrales, sentimos la debilidad del texto teatral pues la fuerza de la música lo opacaba. En nuestra versión, música y texto tienen igual valor, por eso tuve que reforzar dramatúrgicamente algunas situaciones que 300 años después resultaban insulsas para el espectador actual. Ojo, a no creer que esto será un engendro irreconocible, es “La Serva Padrona” tal cual. No es una ópera pura, pues insisto en que los lenguajes están equilibrados, pero el argumento se ha mantenido inalterable y la música también. Se trata de una sirvienta astuta termina seduciendo a su  viejo patrón y se casa con él con la ayuda de otro sirviente tanto o más astuto que ella. Si el móvil para lograrlo en el Barroco era el amor, en nuestra versión no podemos pecar de ingenuidad, pero está es una sorpresa que dejaremos que el público la descubra…

Ficha técnica:
La Serva Padrona (Versión libre del intermezzo cómico homónimo), Elenco Las Sillas
ESTRENO: domingo 9 de noviembre – 21.00 (repite domingos 23 y 30 de noviembre)
Tajamar, Av San Martín 1921, Ciudad

Actúan: Daniela Bajuk, Gustavo Casanova, Federico Echave
Diseño escenográfico y utilería menor: Eleonora Sánchez
Diseño de vestuario y accesorios: Lourdes Giunta
Arreglos musicales y ejecución musical: Federico Echave
Adaptación y dramaturgia: Gustavo Casanova
Dirección de actores: Rodolfo Yánez
Preparadora vocal: Daniela Bajuk
Traducción: Alberto Musso
Diseño de afiche: Irena Hirschegger- Juan Manuel Rodríguez
Fotografías: Federico Echave- Lourdes Giunta
Dirección y puesta en escena: Gustavo Casanova- Rodolfo Yáñez