La locura se desató el primer día y fue un buen augurio: mujeres al borde de un ataque de nervios pugnaban por una entrada para ver a Luis Miguel. Pero la imagen sólo se mantuvo por 24 horas. Al otro día, con total tranquilidad provinciana, se podía entrar a los negocios a elegir ubicación y precio. Así, hasta hoy.
No es novedad que Luismi no sea un tremendo vendedor en Mendoza. Ya lo ha vivido antes, incluso en aquellos shows en Andes Talleres cuando era una joven promesa de la canción. Si bien podrá llegar a las quince o diecisiete mil entradas vendidas, no es negocio para los que arriesgaron su capital.
Pero es totalmente lógico que esto suceda.
Las épocas actuales –economicamente hablando- no son las mejores para depositar nuestros dineros en una entrada, y si así lo disponemos, hay límites: no todos pueden pagar $410 por una entrada VIP para disfrutar del mexicano.
El bajón no sólo lo siente Luis Miguel, sino todo el mundo artístico mendocino lo está viviendo. Actores, músicos, pequeños productores y arriesgados soñadores sienten que el fin de año no los tratará de la mejor manera.
Algunos podrán decir que hay excepciones, y es cierto. Por ejemplo, hace algunas semanas atrás “Teen Angels” convocó 14 mil personas a Talleres; pero todos sabemos que terminado el programa televisivo, chau fenómeno. Sino recordemos la corta –pero rentable- vida de “Erreway”…
Volviendo al tema es necesario tener un panorama claro de la situación. La crisis económica mundial afecta más la mente que los bolsillos de los mendocinos, que guardan algunos dinerillos por las dudas. Y lo primero que se corta es la diversión.
Así, las grandes productoras se ven en la obligación de salir a crear la necesidad de ver tal o cual show.
A saber: no es cierto que Madonna vendió la totalidad de entradas de sus cuatro presentaciones. El “efecto” de sacar a la venta un show y que se agote en cuestión de minutos es ideal para que empecemos a desesperarnos por estar allí, presentes. Pero no todos los ciudadanos comunes compran las entradas. Hay agencias de viajes, intermediarios, empresas y otros más que se quedan con esos tickets para hacer negocio. Entonces es totalmente seguro que en los shows de la diva se vean más espacios en blanco que los esperados. Incluso, por estos días se está anunciando a toda voz que quedan entradas disponibles.
Otro al que tampoco le fue bien en Argentina fue a Queen. Casi treinta mil entradas vendidas, cuando se esperaban hacer dos estadios de cuarenta mil personas.
Entonces, la realidad es pareja en todo el país. Tan es así, que Luis Miguel tampoco vende lo esperado en Córdoba y Rosario.
Y ante estos momentos, aparecen mentes brillantes que saben captar la atención del público y saben “crear” la necesidad de estar allí, presentes. Esto pasó con “La rotativa del Maipo”, deslizando la posibilidad de levantar la obra que tiene como figura central a Jorge Lanata. Después de tantos dimes y diretes, la obra repuntó de manera considerable en venta de tickets.
Pero convengamos algo: eso sólo sucede en Buenos Aires. En Mendoza, ante una situación similar, los actores ya estarían buscando nuevas obras….
¿Y por casa cómo andamos?
Sigamos con más detalles de este momento crítico para los shows en nuestra provincia.
Daniel Quiroga y Ernesto Suárez son dos artistas que gozan del apoyo popular. Sus obras son de las más vistas en nuestra ciudad pero también están sintiendo el impacto global. “Es notable como ha bajado la convocatoria en los últimos tiempos. Seguimos haciendo dos funciones los días sábados pero con mucha menos gente que antes” comentó Quiroga.
Otros que han emprendido una quijotada son Daniel Aye y Morcy Requena, contratando el teatro ATH (ex Auditorio Galli). Allí ofrecen shows de música folclórica cuyana y no están teniendo la respuesta esperada. “Se nota que la gente decidió cortar los gastos y los primeros que lo sentimos somos los que estamos en el mundo del espectáculo” deslizó Daniel Aye.
Incluso las fiestas privadas han decaído de manera notable. Hay muchas empresas que optaron por achicar sus convocatorias o decididamente cancelar los eventos de fin de año, cosa preocupante a excepción de algunas entidades gubernamentales que no escatiman gastos para estos encuentros.
La verdad es que no todo lo que brilla es oro. Por más que se cree la necesidad de estar allí, presentes, los bolsillos no dan respuestas positivas. No todos estarán viendo a Luis Miguel o Madonna. Son muchos más los que estarán del lado de afuera que adentro. A no preocuparse por eso.
Habrá que esperar a que pase la ola. Eso si: el más inteligente podrá seguir nadando tranquilo en este mar convulsionado.