No ahorra detalles al recordar el camino transitado hasta hoy. Las tradiciones musicales que cultivó en su entorno familiar, su infancia en Chilecito -La Rioja-, los primeros acordes robados a la guitarra, los aplausos recibidos en Cosquín o en la lejana Colombia. Todas estas imágenes son dibujadas por su voz grave, con cierto tono “nostálgico y romántico”.
Es que aunque Javier Figueroa lleva apenas dos años –intensos y prolíficos– abocado a la música folclórica, creció acunado por las tonadas y las chayas riojanas que interpretaban sus padres. Desde entonces cultivó poemas, historias y canciones, que finalmente condensó en su primer disco, “Pasión de abril”.
Con ese cúmulo de vivencias –una selección de tonadas, cuecas, zambas, chacareras, taquiraris y chayas riojanas- el cantautor llega esta noche, a las 22, al Teatro Independencia. Sobre ese escenario interpretará éstas y otras nuevas, junto a Maxi Benenati y Nelson Scalisi en guitarras; Marcelo Sánchez en bajo y Pablo Quiroga en batería y percusión.
La noche contará además, con la presencia especial de su hermano "Paito" Figueroa, tecladista y director musical de Jorge Rojas, y del Dúo local Cacace-Aliaga. Un encuentro artístico que quedará registrado en un DVD y en un álbum en vivo, su próximo disco.
Sobre su vertiginosa carrera y el show de hoy habló Javier Figueroa en esta entrevista.
- ¿Cuándo te enamoraste de la música?
- Cuando nací porque hay músicos en la familia. Mi padre fue músico cuando era joven, tocaba el piano, el bombo y la batería, y luego siguió haciéndolo por hobby. El hermano de mi madre también, como eran compañeros de colegio, cuando nací ya teníamos un conjunto en la familia. Después me marcaron las vivencias en Chilecito, en La Rioja, donde me crié. Me marcó porque es un pueblo en el que hay una actividad cultural permanente, cualquier día del año hay una peña.
- ¿Pero cuándo comenzaste a dedicarte de lleno?
- Empecé a cantar de chico pero después, con los estudios, lo tomé como un hobby. Como desde chico vi a mi padre y a mi tío hacerlo por hobby, lo había incorporado así. Cuando estudiaba abogacía, en Córdoba, empecé a tocar en los bares pero entré en el profesionalismo recientemente, después que toqué en el escenario de Cosquín. A partir de la sensación de haber hecho algo digno en el lugar más importante de Latinoamérica, en lo que a folclore se refiere, finalmente uno siente que puede estar entrando en esa etapa. Toda mi vida tuve la idea, a veces pienso que perdí 10 años pero ahora que todo se está dando de una forma más seria siento que no perdí nada. La posibilidad de ser un profesional de la música me ha llegado en un momento de madurez ideal, están dadas todas las condiciones -espirituales, humanas, sociales, económicas-. Desde siempre fui cultivando momentos, poemas, historias y canciones; y cuando el año pasado decidí hacer el disco, entré en conciencia que era “el momento”. He puesto todo de mí para que sea un disco profesional, la música cuyana es una exquisitez y trato de hacerla lo más lo profesionalmente posible; de que llegue a la gente con la limpieza que se merece.
- ¿Cómo traducís esa pretensión en la elección del repertorio?
- Instintivamente siempre he sido muy nostálgico y romántico en la elección de mi repertorio. Lo hago pensando en que el común de la gente tiene vivencias similares a las mías. Creo que el público festeja cuando le contás historias normales –que hablan sobre la amistad, el vino, la mujer, el perdón, etc-. Trato de transmitir las vivencias de los seres humanos comunes.
- La cotidianidad, entonces, es el concepto que subyace en tus elecciones…
- Esa es básicamente la idea y no es simplista. Poder describir una vivencia o un paisaje no es algo fácil, son cosas sencillas, cotidianas pero a la vez muy profundas. Una de mis características es que digo las cosas como me gustaría escucharlas a mí. Yo hago folclore clásico; la posibilidad de incorporarle un bajo o una batería, no significa cambiar la esencia. No he cambiado ni innovado absolutamente en nada.
- ¿Qué tipo de público tenés?
- Tengo un público variadísimo y familiar. Desde los jóvenes hasta personas muy viejitas. Me emociona mucho cantar para los viejitos, me hace muy bien. Creo que desde los 15 a los 80 años, la gente que le gusta el folclore disfruta de mis canciones porque es folclore clásico. Sí quiero, poner cosas nuevas, aportarle a la gente otras canciones y no sólo buscar su aprobación. La Argentina tiene compositores maravillosos y esto es algo que también trato de poner en mi repertorio. Hay que cantar clásicos, pero también aportar para que haya una evolución. Por eso Los Nocheros y Jorge Rojas crecieron.
Javier Figueroa junto a Jorge Rojas, en el último show que el cantante salteño dio en la provincia.
- ¿Cómo plasmás esta postura en “Pasión de abril”?
- He buscado cantar canciones que eran muy viejas (como dos tonadas y una cueca que fueron grabadas hace muchísimo tiempo) y rescaté autores como Carvallo y Villavicencio, que son dos estandartes de la música folclórica argentina. La idea era poner canciones que la gente hacía mucho no escuchaba -como “Quiero abrazarte tanto”, de Víctor Manuel, una historia de amor que fue un éxito hace 35 años-.
- Además de este tipo de canciones, en el disco ¿cuántas canciones de tu autoría hay?
- Unas cuatro canciones, y en el nuevo, que se va a grabar en vivo, habrá otras tantas. Tengo una más pero aún no sé si alcanzo a incorporarla.
- ¿El próximo material ya tiene nombre?
- Aún no y la verdad que es un problema. Tenía uno, “Buscando un lugar”, que es lo que siento que estoy haciendo: buscando un lugar en el espectro musical nacional. También era el nombre de una canción pero como a mis compañeros no les gustó el estribillo, quedó inconclusa.
- Será un disco en vivo…
- Sí, por eso no tendré tantos invitados en el espectáculo. Los únicos son el Dúo Cacace Aliaga (ellos han sido mis inspiradores) y mi hermano, que es el invitado estrella. Con el Dúo vamos a grabar una cueca que, si queda bien, estará incluida en el disco. También van a estar los músicos que me acompañan: Pablo Quiroga, Marcelo Sánchez y el riojano Nelson Scalisi, con quien viajé a Colombia al Festival del Mono Nuñez.
- Contáme algo de lo que fue esa experiencia.
- Fui dos veces, en 2007 y 2008. Es un concurso de música folclórica colombiana extremadamente estricto en calidad y que tiene un jurado muy minucioso. Este festival dio lugar a la presentación de grupos latinoamericanos y allí fuimos. El año pasado nos fue muy bien y este año la organización nos volvió a invitar. La gente se aprendió “Pasión de Abril (3.59 MB)” de un año a otro. Creo que iremos siempre.
- Finalmente, ¿conviven armoniosamente en vos la abogacía y la música?
- Convivían (risas). Ahora la abogacía es un hobby (risas), los ensayos me llevan mucho tiempo.