Poco antes de tocar en Mendoza, Marky Ramone dialogó con la prensa local durante una hora, en la cava de un hotel de ciudad. El músico se mostró distendido y contestó una a una las preguntas de los periodistas.
Cómo sería la banda de sus sueños (“llamaría a Paul, Ringo y John”), sus preferencias musicales (B.B King, Jerry Lee Lewis, Elvis Presley), la afinidad con el público latinoamericano, su posición política (anti Bush y pro Obama), Internet y la piratería, Piazzolla y el tango así como la admiración que siente por The Beatles, fueron algunos de las aristas por las que discurrió la charla.
Pero hablar con Marky Ramone implica hablar, inevitablemente, del fenómeno Ramones, de las huellas que la banda dejó en la historia del rock y de los grupos que hasta hoy se ven influenciados por los sonidos de Johnny, Dee Dee, Joey y el mismo Marky. Y, como era predecible, fue esta mística la que impregnó el aire de la conferencia.
“Llamamos a la banda Ramones porque todos éramos admiradores de The Beatles y descubrimos que Paul McCartney se alojaba en los hoteles con el nombre falso de Paul Ramone”, recordó el baterista y develó que comenzó a tocar la batería cuando vio por primera vez en la televisión a Ringo Star.
Aunque a lo largo de la historia del grupo, estuvo un tiempo alejado por sus problemas con el alcohol, durante 15 años Marky fue un integrante activo y hoy se siente “la leyenda viva de la banda”.
Ocupar este rol es lo que lo lleva a tocar sólo canciones de Ramones y de realizar presentaciones tributo en distintos países del globo –aunque admitió que el público de Argentina, Chile y Brasil es especial “por la reacción, la energía y la sinceridad”-.
“Es importante que los fanáticos jóvenes de la banda puedan escuchar y conocer su legado”, expresó y añadió, respecto de tocar en lugares que escapan a las dimensiones de un gran estadio, que “tocar en otros lugares más pequeños te remite al principio, a tus orígenes, hace que no pierdas las raíces”.
Aunque sus temas se escuchan también a través de Internet, el baterista asume una postura crítica frente a la piratería. “La tecnología cambia y la gente no. Nosotros no tuvimos que lidiar con la piratería. Las nuevas bandas tienen que encontrar la manera de superarla y de ver los pro y los contra de Internet. Por un lado les permite difundir su música pero, por otro, vender los discos permite hacer giras”, dijo el músico.
Volver el tiempo atrás y poder sentir la música de los Ramones. Oír ¡Hey, ho, lets go! y disfrutar del fugaz paso que esta leyenda viva del rock tendrá en Mendoza. Ese es el plan para la noche de hoy.