Florencia de la V volvió a la carga y apuntó sus balas en contra de la nueva generación de vedettes, a las que se refirió como "una manga de pirujas".
"En lo que va de la temporada todavía no vi ni un sólo móvil donde aparezca un buen traste. Carlos Paz está lleno de aspirantes a vedettes que después no dan notas o, si lo hacen, salen tapadas hasta el cuello, parecen embolsadas adentro de sus camperas", dijo De la V.
La artista tomó posiciones del lado de su amiga Moria Casán, quien, en cuanta oportunidad tiene, no deja de atacar a la nueva generación de vedettes-bailarinas que pululan en las salas de verano.
De la V, en su ola de críticas, puso como ejemplo a seguir a Mirtha Legrand porque "sale todas las noches y deja que el público se le acerque, la bese y la tironee de todos lados" y en el mismo sentido enfatizó que "es increíble cómo la máxima figura de la Argentina se deja ver y estas pirujas salgan corriendo cuando ven
un flash".
Como es habitual en ella, De la V no tuvo reparos a la hora de brindar algunos ejemplos con nombre y apellido.
"Luciana Salazar hace unas fotos terribles, en pelotas y con insinuaciones de todo tipo. Eso sí, cuando Gasalla le pide que muestre las tetas arriba del escenario se niega. Es una ridiculez. Si ella vende eso todo el tiempo y es por lo que la convocan, ¿de qué se la da?", arremetió.
La polémica vedette siguió con su repaso crítico y mencionó que "en la revista Hombre, Luciana Bianchi salió con un tarro metido ahí abajo al igual que otras tantas pero después se enojan si las fotografían en topless cuando están en una playa".
Haciendo uso del humor irónico que la caracteriza, De la V continuó disparando munición pesada en contra de sus pares y recordó que "hubo una época en la que la farándula se llenó de vedettes bonsai, en cambio ahora llegó la tanda de las madres, esas insulsas que están dándole la teta al bebé y que nadie quiere
llevarse a la cama".
Para la capocómica, en la actualidad el concepto de "vedette" ha perdido su esencia y ello generó "una profunda decepción en el público"
"Moria es una vedette con todas las letras. Tiene 60 años y hace los móviles con la tanga subida hasta el cuello y las gomas que se le salen por el escote. Ella entiende cómo es esto. Da lo que le vendió a la gente, lo que compraron de ella", dijo.
La protagonista de "El champán las pone mimosas" asegura que el teatro de revista "está devaluado" y que sufre un "gran vacío" debido a la falta de orientación de los nuevos artistas.
"Las chicas nuevas se matan por encabezar, pero una vez que se calzan el conchero quieren ser actrices y salir sin maquillaje en una tira de Pol Ka. Piensan que eso es su gran consagración ¡por favor! Yo les aviso que una vez que muestran el traste, no vas a convertirte en la Klosterboer", advirtió.
En su opinión, el principal problema de la nueva generación radica en que una vez que levantan vuelo se niegan a cumplir "con exigencias básicas de la profesión" como sacarse fotos, firmar autógrafos o enfrentar a la prensa.
"Hacer teatro significa mucho más que cumplir con tu papel en una función. La temporada tiene que ver con darle color y brillo a los lugares, ponerte espléndida, que la gente te vea y te saque foto", relató.
Como si sus declaraciones no hubiesen sido lo suficientemente filosas, De la V incursionó también en la batalla de las compañías por las cifras de la temporada: "escuché a cada tilinga decir que su obra está primera que me dio risa. Más de una de las que habló no debe tener ni idea de lo que es un borderoux".
Flor de la V: "las vedettes son unas pirujas"
La capocómica volvió a la carga y apuntó sus balas en contra de la nueva generación de vedettes, a las que se refirió como "una manga de pirujas". La artista tomó posiciones del lado de su amiga Moria Casán,quien no deja de atacar a la nueva generación.