Una colección de entrevistas y perfiles para acercarse a Al Pacino

En un nuevo libro recientemente publicado por Norma, el periodista Larry Grobel vuelca el resultado de más de 25 años de conversaciones con el célebre actor norteamericano, a quien lo une una vieja amistad. El paso por el cine y el teatro de un grande.

Reacio a las entrevistas, Al Pacino cimentó una amistad con el periodista Larry Grobel que se remonta a fines de los años 70, cuando se produjo el primer encuentro entre ambos y hasta el día de hoy el actor norteamericano sigue intentando descubrir "por qué resulta tan fácil hablarle, confiarse a él".

Esta cualidad en definitiva es la que más de veinticinco años después hizo posible este libro donde los sucesivos diálogos a través del tiempo van delineando con agudeza la vida del actor, y los momentos claves de su carrera.

Grobel aclara en la introducción que no se trata de una biografía ni de las memorias de Pacino, "son una colección de entrevistas y perfiles que he escrito durante veintisiete años, en el transcurso del tiempo desde que lo conozco, primero como periodista y luego como amigo".

"Hijo único de Salvatore y Rose Pacino, de ascendencia italiana, Alfred James Pacino nació en East Harlem el 25 de abril de 1940, pero en 1942, con dos años de edad, se mudó junto con su madre divorciada al piso de sus abuelos, cerca del zoológico del
Bronx", relata el periodista.

Aunque de pequeño ya mostraba una actitud precoz para la actuación, él quería ser jugador de béisbol. Tuvo que pasar por una sucesión de empleos para terminar por ser aceptado en el Actors Studio de Lee Strasberg.

Desde el principio, Al Pacino tuvo fascinación por el teatro, donde recibió su primer reconocimiento con una producción fuera del circuito de Broadway ("Why is a crooked letter") y después ganó un OBIE (uno de los premios más prestigiosos del teatro norteamericano) al mejor actor en "The Indian wants the Bronx".

Enseguida, y tal como le pasó a su admirado Marlon Brando, Al Pacino fue tentado por Hollywood y no tardó en filmar "Pánico en Leedle Park", una perturbadora película acerca de un drogadicto neoyorquino que se transformó con el tiempo en obra de culto.

Francis Ford Cóppola se fijó desde un primer momento en Al Pacino para que protagonizara uno de los papeles protagónicos (el de Michael Corleone) y a pesar de la negativa inicial del estudio, el actor se apropió de su papel.

"No entendían las intenciones de Pacino; él, sin embargo, sabía exactamente lo que estaba haciendo. ’Michael debe comenzar con ambivalencia, inseguro acerca de sí mismo y de su lugar’, dijo. ’Está atrapado entre su familia del Viejo Mundo y el sueño americano de posguerra’", recuerda el periodista.

"El resultado -prosigue- fue ’El Padrino’, película que invirtió la tendencia descendente de la carrera de Brando y elevó a Al Pacino al rango del estrellato".

A estos filmes le siguieron "Espantapájaros", "Sérpico" y "El Padrino ll", que le valió su tercera nominación al Oscar y "probó que Pacino pertenecía a esa rara estirpe de actores capaces de dejar su huella en la historia del cine norteamericano".

Poco después el actor participó en otro filme memorable, "Tarde de Perros", en el cual hacía el papel de un ladrón de bancos bisexual.

El director de esta película, Sydney Lumet, dijo acerca de la intensidad de Pacino: "todo proviene de cierto núcleo increíble que tiene dentro de sí, un lugar al cual no pienso acercarme porque sería como acercarse al centro de la tierra. Lo que sale de este núcleo le pertenece de una forma excepcional".

En el libro, recién publicado por Norma, el relato sigue paso a paso el camino de Pacino en el cine y sus incursiones frecuentes en el teatro. Siempre poniendo de relieve la versatilidad del artista para componer con naturalidad los más contrapuestos personajes.

Sin duda, un hito en su trayectoria, fue la composición que hizo para "Perfume de mujer", en el papel del teniente coronel ciego Frank Slade que le valió la octava nominación al Oscar, y la obtención de la primera estatuilla como mejor actor de 1992.

El 21 de octubre de 2005, la American Cinemateque hizo un homenaje a Al Pacino, durante el cual varios artistas contaron numerosas anécdotas y elogiaron al actor.

Como síntesis vale lo dicho por Meryl Streep: “Tu interpretación, querido, es asombrosa. No hay nadie más fiero. Nadie es capaz de quemar como tú, nadie puede helarnos como tú. En tu búsqueda de un personaje eres de los que no dan tregua".
 

Te dejamos un video con fotos de la carrera del actor: