Viviendo en la era de la imagen, es lógico pensar que nadie escapa de sus dominios. Estrellas, modelos y hasta personalidades del ambiente político, acatan la premisa: dime como te ves y te diré quién eres.
Éxito y popularidad (fórmula soñada) llega de la mano, necesariamente, de una buena imagen.
Estrellas, vedettes, divas, modelos y personalidades de la farándula, se someten a la magia del bisturí y demás técnicas ultramodernas en pos de cumplir esta premisa.
Cuerpos con curvas perfectas y rostros sin marcas del paso del tiempo, es la carta de presentación indicada para cualquier personalidad pública.
Y nuestros políticos no escapan a ello. Preocupados por su imagen, la mayoría se las ingenia para retocarse ‘discretamente’ todos aquellas imperfecciones que atenten contra el estereotipo.
Sólo como ejemplo, recordemos la famosa picadura de avispa que sufrió el ex presidente Carlos Menem, en la década del noventa, pionero en este tipo de ocupaciones estéticas.
Cirugías, photoshop, bótox, inyecciones de colágenos o baba de caracol pueden sorprendentemente, cambiar los rasgos particulares de una persona. Todo vale cuando la imagen reina.
Si no, mirá este video.
La magia del photoshop.
La magia de la cirugía.