Sesión 2: Comunicación
Terapeuta: José Bahamonde
Tiene 45 años. "Aparenta" ser hombre. Crear ha sido su forma permanente de comunicarse con el mundo. Hijo de la escolaridad pública (Arístides Villanueva) y del pensamiento jesuita (San Luis Gonzaga). Formado profesionalmente en publicidad y posgraduado en marketing en la Universidad Adolfo Ibañez (Chile). Vivió en España, USA, Chile y ha recorrido mas de 30 países con su cámara de fotos captando la gente y sus circunstancias. Vendió orgullosamente zapatos para su familia. Es un Buen Bailaor flamenco. Sus textos han sido impresos en publicaciones de muchos países. Creador de La Sal (Restaurante Cultural), Mundo Divino (Objetos Creativos del Vino), La Raza (Comunicación Inteligente).
Actualmente, hace radio en MDZ (In Vino Veritas) y Televisión en Acequia "A la Vuelta de la Esquina", programa con importantes nominaciones a nivel nacional (Zero, Fund TV, Martín Fierro).
Es un buen cocinero para sus amigos. Ávido lector. Y deja cualquier cosa ante un llamado de sus hijas Lola y Mora.
Dice que el deber de un hombre es la bondad.
Dirige su estudio ArenaBahamonde.com en el que, con su socia Natalia Arena, le dan identidad a la imagen de muchas empresas en especial bodegas.
Llegué tarde. Si bien conocía a José, porque alguna vez nos cruzamos, no había confianza, por lo que esta demora ya que puso incómoda para iniciar la sesión.
Él estaba serio pero, muy amable, respondía a mis preguntas espasmódicas, que hacía para disimular la tardanza.
De a poco fui sintiendo, y tanteando, que este profesional iba a poder darme una buena explicación a mis preguntas, que la tardanza había quedado en el olvido, y comenzamos, mientras su gato Syrah, daba vueltas controlando todo.
Maria Malgor: Desde que te conozco veo que usas moda, que fuiste un transgresor con tu imagen, ¿por qué lo haces?
José Bahamonde: Personalmente me siento incómodo con la palabra moda. Me parece una palabra banal y poco constructiva. No hablo de moda, sino de una identidad planteada en un estilo.
Pero considero que para todo ser humano es importante construirse una identidad para presentarse y decir algo, y la imagen o el estilo ayudan.
Las elecciones que uno hace para vestirse dicen cosas. Traducimos nuestra identidad en cómo nos vestimos.
Me obsesiona la comunicación, particularmente lo veo como un medio para ayudar a la gente. A quiénes no se animan a decir cosas, hacerlas, etc. Siento que puedo colaborar abriendo puertas.
La moda tiene mala prensa. Ver a alguien que se ocupa y preocupa en cómo vestirse está mal visto, porque la palabra moda uniforma. Por eso hablo de estilo y de identidad, utilizando la imagen, no la moda.
Si pienso en moda siento que hay "alguien que decide por vos".
MM:¿Cuándo empezaste a desarrollar este estilo que llevas?
JB: Desde chiquito, antes de la adolescencia. Siempre fui muy exótico. Me construí sólo, en muchos aspectos.
Y ayudo a que mis hijas aprendan a desarrollarse, también. Les doy herramientas para que aprendan a leer solas los mensajes, a construir su identidad.MM: ¿Por qué decidiste utilizar la imagen para dar un mensaje?
JB: Jamás lo decidí, mi estilo es como soy: lúdico, poco estructurado.Mi imagen es, y fue, muy cuestionada, y sobre ella se armaron muchas teorías, sin embargo seguí adelante porque creo que esta sociedad necesita esto para reaccionar, a "Mendoza hay que tocarle el culo".
A mí todo esto me costó muchas balaceras.
Veo que en Mendoza la vida social se maneja en ghettos. Se posicionan en lugares opuestos; y yo puedo moverme sin ataduras por los diferentes grupos.
Estuve muy peleado con esto de no estar en ningún bando, hasta que le encontré el beneficio, que es este: puedo aportar en todos lados.
Soy muy lúdico. La vida es un juego, y el vestirse forma parte de eso.MM: ¿La pasaste mal al ser "distinto"?
JB: No, nunca me importó la mirada extraña, aunque aún hoy, cuando camino por ciertos lugares, veo que me miran y hablan sobre mi aspecto.
Nunca me afectó porque mi noción de éxito pasa por una lectura muy personal, no vivo de modelos ajenos.
Igualmente hoy muchos me ven como una amenaza, cuando llego a un grupo que no me conoce, inmediatamente desconfían del "diferente".MM:¿Vos qué sos? ¿Cómo te definís?
JB: No soy nada. Solamente un hombre curioso con ganas de aprender, y vocación por comunicar. Cambio porque las cosas me aburren muy rápido; entonces empezar de cero me resulta muy satisfactorio.
Sé qué es lo que me gusta, pero no me etiqueto.
Me gustaron todos los roles que me tocaron jugar en la vida.
Lo que sí sé es que me gusta hacer y comunicar. Siento que cuando uno tiene un don, debe ser responsable y usarlo para ayudar a quienes necesitan ayuda, o quiere romper un molde y no se animan o no saben cómo hacerlo. No tomar la responsabilidad es faltarle el respeto a la vida. Tengo una bandera imaginaria que llevo, donde me importa desestructurar lo que está estructurado.MM: ¿Qué pensás de Mendoza y los que juegan un rol distinto al de la mayoría?
JB: En Mendoza hay grupos que, si bien evolucionan en el hacer, no lo hacen en su mentalidad.
La gente está muy refugiada en las formas tradicionales.
Después de una experiencia muy dolorosa que me tocó vivir de chico, todo se reubicó, y sólo lo importante pasó a afectarme. Entonces soy un hombre que se volvió muy fuerte, al que la vida le enseñó a ser curioso y tomar los caminos con seguridad. Lo importante no es tu aspecto, es lo esencial, y el resto es un gran juego.
MM: ¿No sentís que jugar es inmaduro?
JB: Jugar te hace protagonista de tu vida. Te lleva a pensar y tomar decisiones, y no entrar en la comodidad de la rutina. Sin jugar no cuestionas el modelo, y terminás haciendo lo que se supone que debés hacer, llevando una vida insatisfactoria.
Igual no me meto con las decisiones de la gente; ni me gusta que se metan con las mías.
Siempre hablo de la "teoría del ligustrino", apenas una rama sobresale hay que cortarla para que se vea prolijo. Porque lo diferente se vuelve una amenaza.MM:¿Qué haces antes la crítica por tu estilo?
JB: Hago. Mientras más critican más creativo me vuelvo. No lo sufro. Más cosas propongo y más cosas realizo.
Y mi gran ejercicio es: ¿quién es el que critica? Y recién ahí veo si es necesario gastar energía en ocuparme de la crítica. Y no es soberbia. Y tampoco es entrar en su juego.
Siempre fui cuestionado por mi sexualidad, por ejemplo, porque me vestía diferente, me cortaba el pelo yo, bailaba flamenco; y lo único que creo útil hacer ante eso es conectar conmigo.
No hay sufrimiento; porque tengo muy en claro lo que es el dolor; se da por cosas escenciales, constitutivas. Las críticas livianas no me mueven un pelo.
MM:¿Qué pasa con tus hijas y el padre diferente?
JB: En Mendoza es un tema a tener en cuenta, aún hoy. Hablo con ellas, manejo el mensaje directamente con ellas, las formo en un pensamiento crítico independiente. Hoy se defienden solas, o no necesitan defenderse de nada, porque están en otra línea de pensamiento.
MM: ¿Alguien te inspiró en tus elecciones?
JB: No, me da risa eso, que alguien tenga que direccionar el camino que después vas a tomar.
Creo que viajar, desde chico, ayudó a que me armara. Pasaba mis vacaciones en Europa (por mi padre).
También, siempre fui muy tímido, entonces mi objetivo fue vencer ese obstáculo y, seguramente ese empuje, me llevó a estimular mi personalidad.
En casa nunca me juzgaron, y creo que eso te salva. Le da libertad a tu personalidad.
MM: ¿Cómo empezó tu rebeldía?
JB: Con mi imagen, y luego la llevé a todos los otros ámbitos. Modifiqué las estructuras de todo lo que hacía, dándoles mi personalidad. Hay una realidad: vestirnos, lo hacemos todos los días.
MM: ¿Gastás en ropa?
JB: Poco. Y nunca en Mendoza. Me parece caro, obsceno, poco original. Compro lo que me identifica, nunca moda.
MM: La imagen ¿Te acerca o aleja de la gente?
JB: Indudablemente me acerca, por empatía y magnetismo; por supuesto que después la charla puede ser poco interesante, y termina ahí. Me interesa la gente que se anima. Veo un potencial par, que también está jugando.
MM: Entonces tu diagnóstico respecto a mi problemática y culpa con la moda, ¿cuál es?
JB: Vestirse es jugar; y jugar es sano. Está bien, y no creo que defina a nadie de manera positiva o negativa. Y a veces podés ayudar a alguien a hacerse una pregunta, a cuestionarse algo de la sociedad en la que vive a raíz de tu imagen, de tu mensaje. A todos nos gusta vernos bien. Agradar y atraer.
Si la moda es esa cosa de que una revista, o una persona, te indiquen lo que debés ponerte, y pagar mucho por ello "per se" es de gente pelotuda.
María Malgor by Simona Multiespacio. Chacras de Coria
Hair: Leo Cut by Sebastián Cunqueiro.