Antes de empezar una dieta, lo primero que hacemos es visitar la góndola de color “verde”. Cualquier producto que tenga una etiqueta que indique “diet”, “light”, “cero calorías” o "0%", son bienvenidos en la heladera y la alacena de nuestros hogares.
El concepto que nos transmiten estos tipos de productos, tiene que ver con la posibilidad de adelgazar y por eso, a la hora de comprar, todo parece válido. Lo importante es conocer acerca de las diferencias que existen entre ellos para lograr una dieta equilibrada.
Para evitar esta confusión, el Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Juan Luis Manzur, elaboró en febrero del corriente año una resolución que reglamenta el uso de la Información Nutricional Complementaria (INC) de todos los alimentos, a su rótulo y su publicidad.
En coincidencia con la obsesión por la delgadez, una impresionante cantidad de productos lleva en su etiqueta la palabra diet o light. ¿Cuál es la diferencia? ¿Son realmente confiables? Es por eso que MDZ consultó a un especialista.
Diet
En principio, es importante aclarar que “diet” en inglés significa dietético y bajo ninguna circunstancia es bajo en calorías. “Un alimento dietético es aquel que ha sido modificados de su composición original mediante una técnica de adición, eliminación o sustitución de nutrientes. Puede ser de grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales o fibras”, destacó Daniela Blanco, licenciada en Ciencias de la Nutrición.
Conocer sus modificaciones es ideal para llevar a cabo una elección adecuada.
“Un alimento diet no necesariamente es bajo en calorías”, agregó la licenciada Blanco.
“El pan de salvado, por ejemplo, es considerado diet porque es rico en fibras pero tiene las mismas calorías que el pan blanco. Sí existe una variación, es casi intangible. Además es dietético porque ayuda a acelerar el transito intestinal”, destacó la nutricionista.
En cuanto a los lácteos, muchos yogures y leches cultivadas ostentan la denominación diet, que en estos casos habla de una reducción de calorías como consecuencia de menores porcentajes de grasas e hidratos de carbono. Por ello, se recurre a la fortificación con vitaminas, minerales, extra calcio u organismos vivos como los probióticos, con el fin de mejorar la flora intestinal y algunas propiedades que perdió con la reducción de grasas.
Con respecto a los quesos, el aporte de grasas va cambiando de acuerdo al grado de maduración. Los más duros contienen mayor cantidad de grasas mientras que los más blandos tienen mayor porcentaje de agua y menor medida de grasa.
A veces los alimentos dietéticos se identifican por la substracción de algún componente. “Por ejemplo, los alimentos para celíacos carecen de gluten y por ello son considerados diet", especificó la Licenciada.
No es lo mismo fortificado que enriquecido
Se enriquece un alimento cuando hay una carencia a nivel nacional o internacional. “En Mendoza la disminución de yodo despertó síntomas de bocio. Es por eso que hubo que enriquecer la sal, teniendo en cuenta la lejanía de nuestra provincia con el mar. Hoy la sal está yodada para incorporar este competente a nuestra dieta diaria”, contó Daniela Blanco.
Por lo contrario, un producto fortificado es una decisión netamente empresarial y tiene que ver con la suma de minerales, vitaminas, entre otras composiciones.
Light
Los alimentos “light”, por el contrario, son reducidos de manera parcial en algún nutriente. Es decir, el producto light es disminuido en grasas –como los lácteos- y en carbohidratos –como las gaseosas-.
Mientras que los alimentos y golosinas, poseen una reducción en glúcidos.
“En la sal light hay una reducción del porcentaje del sodio que es sustituido por el potasio. Es decir, queda formada por cloruro de sodio y por cloruro de potasio. Con eso se disminuye el aporte de sodio”, destacó la nutricionista.
Aún conociendo la diferencia entre este tipo de alimentos. Hay quiénes se preguntan sí realmente pueden ingerir un alfajor, una mermelada, un dulce de leche, una gaseosa o una golosina light. Y la respuesta, sin lugar a duda, es sí.
“Por supuesto que este tipo de productos tienen aportes calóricos pero suelen ser reducidos en comparación con el alimento en origen natural”, aclaró Daniela.
El mejor ejemplo es el de la mermelada. “Por lo general posee 30 calorías por cucharada y esa es la cantidad que el rotulo nutricional aconseja consumir”, agregó.
En el caso especiífico de las gaseosas hay algunas que no tienen ninguna caloría mientras que otras están endulzadas con edulcorantes, por lo tanto contienen un poco más de calorías.
Lo ideal, en última instancia, es elegir alimentos frescos, no excesivamente elaborados y seguir las indicaciones de un especialista. El peligro está en desconocer lo que indican las fórmulas ya que muchos consumidores, creyendo que los productos que se promocionan como diet o light, no engordan, pueden llegar a comer en exceso, dejando de lado otras estrategias que efectivamente sí sirven para adelgazar como es la práctica de ejercicios, consumir alimentos en menor cantidad y cambiar los hábitos de vida.
Educación alimentaria
“El secreto está en aprender a leer el rótulo nutricional que posee cada uno de los productos. La etiqueta de un alimento contiene numerosos datos útiles para el consumidor, y de hecho la información que ésta contiene está regulada por el Reglamento Sanitario de los Alimentos, además de otras disposiciones complementarias”, detalló la Licenciada.
Además hay que tener en cuenta el tamaño de la porción especificado en la información nutricional del producto. “Los paquetes de galletas indican cuántas unidades se pueden comer para respetar el valor calórico sugerido y lo mismo sucede con los congelados”, contó Blanco.
Y agregó: “Aconsejo a mis pacientes colaciones de 100 a 120 calorías. Mientras que el valor calórico diario debería ser de 2 mil calorías, teniendo en cuenta el sexo y la actividad física desarrollada”.
“Si hablamos de personas sedentarias, yo sugeriría menos calorías en las mujeres que en los hombres”, sumó a la charla con MDZ.
Los mensajes normados en el Reglamento, están respaldados por la evidencia y consenso científico, de tal forma que se pueden convertir en una poderosa herramienta para promover una alimentación saludable y ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, hipertensión u osteoporosis.
“Hay pacientes que no quieren comer alimentos light o reducidos, pero si son ordenados, moderados y equilibrados con la dieta, no existen problemas de consumo. Pero hay que tener en cuenta que este tipo de productos contribuyen a la salud de la persona”, cerró la profesional.