¿Qué elegimos los mendocinos, azúcar o edulcorante ?

Ventajas y desventajas de los endulzantes, qué hay qué tener en cuenta sobre sus mitos y verdades. ¡Conócelos!

Foto: Web
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Tanto el azúcar blanco como los edulcorantes artificiales se encuentran cada vez más presentes en los productos alimenticios, haciéndose más difícil evitarlos en la alimentación diaria. Es por eso que cada vez que se elige un alimento es difícil tener en cuenta con qué método está endulzado y cuáles son las maneras más recomendables de aportarle sabor las comidas e infusiones.

Azúcar versus edulcorante, es uno de los planteos que se hace el consumidor frente a una góndola de supermercado.

Para poder entender las diferencias es necesario tener en cuenta qué es un edulcorante. Sin ir más lejos, los edulcorantes son sustancias que endulzan los alimentos.

Existen dos tipos de edulcorantes; por un lado, los naturales –miel de abeja, sacarosa, sirope de arce, sirope de agave, jarabe de maíz (JMAF), entre otros- y por otro los artificiales, que hace un tiempo atrás despertaron controversia en el mercado nutricional. Las sustancias artificiales que endulzan podrían ser la sacarina, aspartamo o aspartame, sucralosa, estevia, acesulfamo K, neotamo y ciclamatos-. Además se clasifican en función de su contenido energético en calóricos y acalóricos.

Rompamos los mitos

La teoría de los edulcorantes artificiales como productores de posibles tumores de cánceres, despertó el miedo en los consumidores que eligen para su mesa algo diferente al azúcar.

La investigación que comprobó la teoría, se llevó a cabo por un equipo de especialistas encabezado por Morando Soffritti, del Instituto Ramazzini en Bolonia.

El científico realizó una serie de experimentos con ratones. El método consistió en darle a 843 ratones  diferentes dosis de sucralosa, un edulcorante elaborado por primera vez en 1976. La sucralosa es 600 veces más dulce que la sacarosa y contiene tres moleculas de cloro.

Los ratones recibieron el edulcorante durante toda su vida. Casualmente la autopsia de los roedores reveló que cuanta más sucralosa consumían los machos, más riesgo de padecer leucemia tenían.

Además Soffritti puso a prueba el efecto que produce el consumo de otro edulcorante artificial, el aspartamo. Esta vez en la investigación participaron alrededor de 3.000 ratas. Los resultados del estudio revelaron que esta sustancia también es cancerígena y con ella se incrementaba el riesgo de contraer un tumor maligno en los pulmones y en el hígado.

De hecho, el ciclamato ha estado prohibido durante mucho tiempo en EE.UU. y la sacarina en Canadá.

De esa manera todo indicaba que el consumo de edulcorantes artificiales podía ser mortal. “Los estudios fueron bastantes popularizados pero se demostró científicamente que los efectos no son los mismos en las personas. Resultó poco probable y poco demostrable”, contó la licenciada en Ciencias de la Nutrición, Daniela Blanco.

A nivel nacional, la Fundación para la Diabetes manifestó su postura con respecto al caso. “Queda reflejado en un artículo del Dr. Calle, la seguridad de su consumo para las personas, al igual que la IDF, quien considera rechazados por falta de rigor o metodología científica los estudios que implicaban al aspartamo en la producción de ciertos canceres”. Y agregó: “Siempre que se realice el consumo con prudencia y juiciosamente”.

Descartando la gran controversia que movilizó al negocio azucarero, estamos en condiciones de elegir entre el edulcorante o el azúcar.

“El proceso de fabricación de azúcar refinado, desde la caña, utiliza métodos físicos-químicos que pueden quitarle su pureza. Para que el azúcar realmente quede blanco, sufre varias transformaciones que disminuye su calidad”, indicó la nutricionista.

¿Por qué se elige el edulcorante?

El cliente busca estas alternativas por dos motivos; uno tiene que ver con la disminución de peso – es cierto que aportan muy pocas calorías- y otros porque a diferencia del azúcar, no provocan caries y resultan una magnífica alternativa para las personas con diabetes.

Aunque cabe destacar que cuando elegimos productos light o diet no necesariamente son bajos en calorías. “A veces simplemente son modificados en algunas características,  como por ejemplo ampliar la cantidad de fibras o tener los componente aptos para ser consumidos por diabéticos”, refirió la profesional Daniela Blanco.

“Tengamos en cuenta que la mayoría de los edulcorantes artificiales que encontramos en los supermercados están compuestos por grandes mezclas”, indicó la Licenciada.

Y destacó: “Estevia suele ser una buena opción por que está hecho a base de hiervas naturales. Mientras que el endulzante del Dr. Cormillot, tiene un sabor menos metálico”.

Cuáles sí y cuáles no

El indicador de que un producto es light o diet está legislado por el Código Alimentario Argentino (ANMAT) y en caso de no cumplir con los requisitos para que lo sea, será penado por la ley de cada país.

Es por eso que para elegir edulcorantes o productos reducidos en azúcares se debe tener en cuenta, principalmente, el rótulo nutricional. Principalmente si el consumidor posee alguna enfermedad.

“Por ejemplo, si el usuario padece fenilcetonuria (PKU) - incapacidad de metabolizar el aminoácido tirosina a partir de fenilalanina en el hígado- no podrá consumir aspartame”, indicó Blanco.

Y agregó: “La Coca Light y Zero si poseen aspartame y por ende el enfermo debe evitar consumirlas”.

Lo mismo ocurre con las bebidas “livianas” como lo indica el mercado. Las aguas saborizadas o finamente gasificadas exteriorizarían ser bajas en calorías pero los profesionales no las recomiendan.

“Más allá del peso, la idea de evitar el azúcar tiene que ver con el cuidado de la salud. El mejor consejo es leer siempre el rótulo nutricional para evitar el exceso de calorías, grasas y azúcares. Los problemas metabólicos se pueden generar a la largo plazo”, destacó la nutricionista.

El azúcar orgánico o negro resulta una buena opción en el mundo nutricional mientras que los edulcorantes, en justa medida, no causarían problemas. Las opciones naturales también son bienvenidas para educar el paladar y cambiar los hábitos alimenticios.

“Quizás el azúcar negro u orgánico no endulza como lo hacen las otras sustancias pero es una buena oportunidad para cambiar la dieta”, afirmó Daniela. “Siempre y cuando esté contextualizado con el resto de las opciones alimenticias”.