“Me molestaba más verlo besar a otra mujer que la relación sexual en sí”, destacó Rebecca, de 40 años, una de las protagonistas de la nueva serie Parejas Compartidas, que se estrenó el miércoles 14 de noviembre por TLC.
La pareja de Rebecca y Chris se define como swingers. “Yo diría que el requisito de ser swinger es tener una relación de confianza y mucho amor, para ser capaz de confiar en el otro mientras está con alguien más. Ese sería el requisito principal: la confianza y el amor por la otra persona”, destacaron los miembros de la pareja antes de comenzar el reality show.
Así como estos pares del mundo deciden entrar en esta cultura, hay cientos de argentinos que de a poco se van animando.
Primero y principal, es preciso recordar el significado de este fenómeno. Swinger o swinging (del inglés swing significa oscilar o columpiar) es una actividad sexual no monógama que se puede experimentar en pareja.
Se refiere al comportamiento que reconoce y acepta la ampliación del horizonte sexual en pareja; incluye un amplio rango de actividades eróticas y sexuales realizadas entre dos o más personas. Donde se incluye: Tener sexo con la pareja mientras un tercero o más personas observa, besar, acariciar o practicar sexo oral con una tercera o cuarta persona, observar cómo otros se relacionan sexualmente y practicar la penetración con alguna persona además de la pareja.
Las parejas swingers afirman que incorporar a terceros en sus relaciones sexuales es para mejorar el vínculo de la pareja en lo sexual y lo emocional, experimentando fantasías juntos y eliminando el engaño por infidelidad.
Hay parejas que creen que este estilo de vida rompe con los adulterios. No hay seguridad acerca de si este modo sexual fortalece o debilita las relaciones de pareja, sin embargo sí hay datos estadísticos que indican que muchas parejas monógamas tienen relaciones extramaritales.
Ahora, todo acuerdo tiene un límite. ¿Cuáles son las normas de este tipo de pareja? El estilo de vida swinger se centra en el sexo por diversión y recreación. No se trata de enamorarse de otras personas. Según los profesionales, es una relación con consentimiento mutuo y los límites lo establecen los integrantes de la relación. Es importante tener normas y estructuras en valores para poder llevar a cabo esta práctica.
El no es “no”. Nadie tiene que acceder a una situación forzada o bajo presión. Además este tipo de pares son sumamente discretos. La protección y la salud también son sumamente importantes para poder llevar a cabo este tipo de encuentros.
En Europa el movimiento comenzó en la década del ´70 mientras que America Latina lo implementó a su cultura en los 90. Desde que en los años setenta el film "Bob, Carol, Ted and Alice" sacó a la luz por primera vez el intercambio de parejas es una modalidad que viene creciendo desde hace varias décadas. Otros, consideran que la "movida swinger" comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, entre los pilotos de las fuerzas aéreas y sus mujeres, y se propagó luego por toda Europa y los Estados Unidos, está cada día más organizada. No sólo hay grupos, clubes, spa y centros nudistas, sino que proliferan las asociaciones en todo el mundo que promueven, incluso, el turismo de intercambio.
Casualmente los referentes swinger de América Latina son argentinos. Beatriz Musachio y Daniel Bracamonte son los creadores de la de la primera revista swinger y el primer libro en castellano. Además tienen una de las páginas web más visitadas; entrenos.com.ar. Haciendo de su sexualidad un verdadero negocio.
"Ser swinger me permitió conocer otros paisajes",
contó Diego.
Con 34 años de pareja, ambos decidieron hace 20 años atrás intercambiar sus prácticas sexuales con otras personas. “Somos una pareja monógama en el plano del amor pero somos una pareja polígama en el plano del sexo”, afirma Daniel. Quién también manifestó disfrutar de ver a su mujer teniendo sexo con otros individuos. Y recordó: “Antes yo era un hombre celoso y posesivo al extremo, no tenía la cabeza muy abierta pero la propuesta la hice yo”.
Por su parte, su esposa, contó: “Creo que el orgasmo no está vinculado al amor de la pareja, es una fusión muy individual”.
Las estadísticas indican que de 10 parejas que experimentan por primera vez dicha práctica, 7 u 8 se quedan en el mundo swinger.
En este camino siempre están en juego algunos factores que pueden jugar en contra; la competencia, los miedos, los celos y las inseguridades. “¿Ella lo hará más feliz que yo?, ¿Me amará después? Son algunas de las preguntas que me hacía cuando comencé con este estilo de vida”, contó Beatriz.
Para lo que su marido respondió: “Si al día siguiente del hábito te sentís comparado o menos preciado y hacés un reproche es mejor no retornar con este tipo de experiencias“.
“Siento que rompí el tabú, el modelo y el orden. Siento que rompí con todo. Pero es la decisión de una mujer que quiere sentirse integra. Me siento muy feliz y satisfecha”, cerró la referente argentina Beatriz Musachio.
¿Cómo se hace para entrar en este mundo?
El primer paso es contactarse con otras parejas que también deseen tener relaciones sexuales con otros pares. Hay ciertos códigos a tener en cuenta; las comunicaciones deben darse de hombre a hombre o de mujer a mujer respetando los contextos familiares.
Boliches, pubs, sitios web son algunos de los lugares de encuentro y quiénes trabajan para ello destacan que tienen la misión de cumplir las fantasías sexuales de los demás.
Se estima que, en la ciudad de Buenos Aires, cada sábado hay más de 15 reuniones privadas. Al menos esos son los grupos o clubes que se conocen vía revistas o Internet. Para tomar conciencia del alcance de esta práctica, otro dato: en Buenos Aires funciona el complejo swinger de Sudamérica, el que se distribuye entre varios pisos e incluye un hotel, restaurante, discoteca y donde las parejas tienen intercambio y sexo a la vista de todos.
Una provincia tabú
En Mendoza todo comienza con los encuentros on-line. “Se trata, principalmente de un fenómeno social, cultural y de costumbre”, destacó el ginecólogo mendocino Carlos Funes. Que además agregó: “Los pacientes no comparten conmigo ese tipo de prácticas sexuales”.
Esto indicaría que la Provincia mantiene “bajo llaves” este tipo de grupos. Curiosamente en el departamento de Tupungato se registraron algunas parejas postuladas en la página sdc.com. Allí ofrecen “intercambios suaves”, “intercambios fuertes” y diversidades de propuestas. El sitio ya registra a más de 2 millones de usuarios swingers.
Por otro lado Doplim.com.ar ofrece clasificados gratuitos que tienta a más de uno. Allí las parejas publican sus deseos y normas:
“Somos una Pareja de 32 en búsqueda de otra pareja o una chica para posible encuentro. Hombres solos. No insistan.
Ya hemos tenido algunos encuentros pero solo en clubs afuera del país. Nos gusta pasarla bien, somos limpios y tranquilos y buscamos lo mismo.
Nos gustaría encontrar una chica o pareja que sean sexies y que generen deseo como sabemos que lo generamos nosotros.
Interesados contáctennos...besos, los quiero, espero recibir mensajes pronto.
No me decepcionen please!”
Otros sitios bajo un código identificatorio publican sus anuncios. Por lo general, se reserva la identidad del postulante y se exige un registro similar para entrar en contacto.
“Noches Swinger en Mendoza.Ahora sien Mendoza tenes un lugar donde poder disfrutar de la presencia deotras parejas que buscan lo mismo quevos. No te hace falta salir de mendoza, porque te ofresemos el mejor y mas seguro lugar.
Aqui, las personas que participan lo hacen por voluntad y deseos propios sin obligaciones a nada.Contamos con ambientes privados y otros grupales.
Musica, tragos y una noche increible.Organizado por una pareja que entiende a todas las parejas, que buscan un lugar limpio, organizado, de buen ambiente donde poder llevar a las parejas. Apuntamos a un muy buen nivel social y cultural. Donde no cualquiera puede participar.
Te aseguramos, discrecion, privacidad y un lugar SWINGER, como vos lo pretendes.”
El portal www.faceswinger.com funciona de la misma manera y abarca todo el país.
De esta forma se maneja la cultura swinger en Mendoza. No hay registros de los lugaresde encuentro, los portales web simplemente facilitan el contacto entre las parejas pero los clubes no están asignados de manera particular como ocurre en Capital Federal.
Los matrimonios por lo general publican algún anuncio para entrar en contacto con otros swingers Facebook, Twitter y blogs destinados a estos servicios.
Algunas parejas se preguntan ¿cuándo existirá un club mendocino exclusivo para swingers? Quizás ya existe pero Mendoza lo mantiene oculto. ¿Por qué los mendocinos todavía se esconden?