Para poder entender la infidelidad, primero es necesario comprender en qué consiste la fidelidad. Según la Licenciada en psicología Francesca Angeloni, la fidelidad es una "negociación" entre dos personas que deciden compartir sus vidas juntas, tras un elemento unificador que se llama amor. Un amor que implica atracciones físicas, sexuales, complementaciones, un constante aprendizaje y enseñanza del uno hacía el otro.
De esta manera estamos en condiciones de afirmar que el matrimonio o noviazgo tienen que ver con un acuerdo emocional. El tema es cuando ese pacto se rompe porque alguno de los dos integrantes no cumple ni respeta la negociación acordada.
Aquí entramos en un terreno sinuoso que tiene que ver con la infidelidad, adulterio o poligamia como se desee llamarlo, que en definitiva, significa más o menos lo mismo: romper de forma consciente un acuerdo afectivo/sexual preestablecido para el tipo de relación escogida, en forma clandestina o secreta.
“El día que encontré a mi marido en mi cama con una conocida de la familia, fue el día en el que se rompieron muchas cosas entre nosotros. Después de mucho tiempo logré perdonarlo para conservar nuestra familia pero la imagen de esa traición no se borra nunca, la tengo grabada en la retina”, contó a MDZ Gladys (53).
Cada vez son más los casos de separación porque alguno de los dos integrantes de la pareja decidió ser infiel. “Quizás cuando se produce una infidelidad la pareja ya está partida en mil pedazos pero el miedo a perder o a fracasar hace que uno no tenga la capacidad de irse”, explica la psicóloga sistémica, Angeloni. Mientras agrega:
“Nadie nos asegura que el amor es eterno, esa es una creencia impuesta por las religiones y la sociedad que anhela perseguir un modelo de familia perfecta. Romper un vínculo, para los demás, es fracasar”.
La cuestión es que, cuando hablamos de un adulterio algunos parecen más graves que otros. “Estuvimos tres años de novios y un día le encontré en sus chats personales la prueba de que había tenido una aventura con otra mujer. Me costó mucho superarlo pero entendí que fue en una sola ocasión y casi casual”, contó Yamila (26).
Según la Licenciada, a la hora de diferenciar el tipo de engaño no hay distinción alguna.
“Hay hombres que mantienen relaciones paralelas durante años y hay otros que quizás salieron una noche y quisieron tener relaciones amorosas con alguien que recién conocieron, de igual manera estamos hablando de una falta de compromiso hacía el acuerdo con el otro. El que es infiel siempre actúa con una gestación previa, nunca es casual”.
No hay dos sin tres
Entendemos que hablar de un matrimonio, pareja, noviazgo, esposos, cónyuges, o cualquier relación en que las personas deciden estar juntas a través de un sentimiento amoroso, no incluye a más de dos. Pero para que haya un desencuentro siempre se necesita un tercero….¡Y qué tercero!
“Para mantener a otra persona, el infiel decide construir un mundo de tinieblas de manera paralela. En la oscuridad, en los secreto y en lo oculto es donde se coloca al tercero. Un tercero que acepta conformarse con las migajas que caen de la mesa ajena”, analizó Francesca Angeloni.
Este contexto que es capaz de crear la persona que engaña es casi un rechazo a la resignación. Este tipo de hombres o mujeres son los que sienten un profundo deseo de sentirse irresistibles, alagados y capaces de poder con todo. Son incansables rompedores de límites internos.
Así como el infiel tiene un gran complejo de inferioridad de la misma manera lo tiene el amante. “Se siente tan de menos que son capaces de aceptar este tipo de relaciones, sintiéndose incapaces de sentirse amados, aceptados y cuidados por alguien”, asegura la Licenciada.
Las personas que por decisión propia soportan ser "suplentes" anhelan profundamente ocupar el lugar del titular. "Muchas veces logran ser los esposos o las esposas pero corriendo el riesgo de entrar en un círculo vicioso que parece no terminar nunca", destacó la psicóloga.
Ojo por ojo diente por diente
"Mi novia me fue infiel con mi mejor amigo. A él jamás lo perdoné pero a ella le hice exactamente lo mismo. Nunca logramos volver a tener la misma relación, uno puede superar un dolor pero no olvidar", compartió Juan (31).
Es preocupante ver como el engaño amoroso ocupa un lugar bastaste importante en la sociedad casi como una moda. La hombría tiene que ver con la cantidad de experiencias o trofeos que se cosechan a lo largo de la vida sexual y el feminismo con la capacidad de saber engañar a un hombre. El juego del egocentrismo toma un protagonismo máximo cuando "yo te hago lo mismo que me haces vos", entrando al mundo sin fin.
Con respecto a esto la Licenciada Angeloni explica que la venganza no es más que la cosificación del otro. "Te uso, me servís y te vas". "Pero el tema es que el hecho de denigrar al que supuestamente se ama termina en el pensamiento de que el otro no vale nada".
Las verdaderas causas
Las personas que alguna vez se atrevieron a cometer un adulterio o escogieron como forma de vida la poligamia siempre se preguntan qué los llevó a actuar así. "¿Alguna vez me enamoraré?, ¿Podré ser fiel a nuevas parejas?, ¿Qué tengo que hacer?" confesó que se cuestiona a menudo un auténtico Don Juan.
"El que normalmente actúa así obviamente se puede enamorar y amar a alguien pero solamente si tiene en claro la negociación que va a realizar con su pareja. El gran secreto es saber resignar, saber dejar cosas de lado y entender que no se puede hacer todo. Pero si no sabemos resignar, ¿Cómo vamos a saber amar?", analizó la psicóloga Angeloni.
Las características de una persona que lleva a iniciar una relación paralela son básicamente comunes, siempre y cuando se tenga en cuenta la historia de vida y los asuntos familiares, pero básicamente la infidelidad viene de una cuestión netamente relacionada con la baja autoestima, la falta de límites personales, la omnipotencia, la necesidad de sentirse atractivos, de gustarle a los demás, de creer que el feminismo o la hombría tienen que ver con la cantidad, el querer sentirse poderoso, la sensación que todo se puede hacer y que no existen limitaciones ni privaciones posibles. Y a nivel social, el reflejo de una sociedad insaciable, insatisfecha y con un gran vacío existencial.
¿Se perdona el engaño?
Por lo general son situaciones que se vuelve a repetir, formando un espiral que a veces cesa recién en la vejez cuando se perdió el deseo de conquista y cuando ya nos sentimos inservibles ante la vida amorosa y sexual.
La disfunción personal y social está latente permanentemente y es necesario resolverla construyendo cimientos firmes. “Los cambios son posibles siempre y cuando se realice una terapia bien encausada, donde haya una buena negociación entre los protagonistas. Debemos preguntarnos para qué queremos tener dos amores, para qué construimos este tipo de vidas, los para qué ayudan a encontrar respuestas en nuestro interior”, afirmó Francesca Angeloni.
El Licenciado Gabriel Rolón en su libro Encuentros –El lado B del Amor-, escribe en el epilogo:
"No es cierto que el amor todo lo puede. No es cierto que el que ama no puede engañar. No es cierto que a la relación amorosa no haya que ponerle condiciones. No es cierto que el amor y el deseo vayan siempre de la mano. Pero decir que todo esto no es cierto no implica que sea imposible".
El amor se puede terminar y cuando se termina uno de los dos debe irse. En el amor no hay garantías, ni reglas universales y aunque algunas situaciones parezcan determinantes la única manera de solucionarlas es con una buena orientación profesional y con mucha voluntad y predisposición.
Los acuerdos amorosos son similares a contratos, negociaciones y coorporaciones. Algunas de las dos partes puede fallar y algunas de las dos partes puede querer abandonar el acuerdo, lo importante es ententender que las rupturas son parte de la vida y que cuando una cosa se quiebra se puede construir otra. "No se puede andar por la vida con diez pares de zapatos puestos a ala vez, hoy elegimos uno y resignamos los demás quizás mañana elijamos otro, pero solo podemos andar con un par", ejemplificó la Licenciada.
Amar significa comprometerse y comprometerse significa perder, en la vida es necesario perder para saber ganar.