A pesar del televisor que tenía delante, y en el cual podía ver lo que quisiera. Pero la monotonía de saberse corriendo en “el mismo lugar”, encerrado entre cuatro paredes, lo abrumada.
Por eso un día, su cabeza, lo llevó a plantearse la necesidad de “darle un giro a la cosa”. Su objetivo era sencillo: transformar en más divertida la experiencia de correr o caminar en la cinta y que incluya el contacto con la naturaleza.
Todo este experimento llevo a que se concrete la “cintacleta”, una extraña combinación entre una bici y la cinta para correr: la Lopifit, la primera cinta para correr o caminar no estática.
Para hacerlo, Bermeester tomó un pequeño motor de pedaleo eléctrico que detecta el movimiento de la banda de la caminadora y lo potencia, de manera que una simple caminata genera fuerza suficiente para alcanzar velocidades de bicicleta, hasta 25 km por hora para ser exactos, o frenar mientras el usuario reduce el paso.
El producto fue un éxito de ventas en Europa, Estados Unidos y Japón.
En nuestro país, a través del sitio Mercado Libre, se encuentran algunas Lopifit para comprar, pero el precio es sumamente restrictivo. Se puede conseguir desde los 49 mil pesos.