Cenando lechuga no adelgazará
'No privarse de nada' es uno de los grandes propósitos e para que 2016 sea el año de tu vida. Y dentro de este objetivo se encuadra el atajo 'No vivir a base de verde'. Mentalízate: la lechuga no engorda, porque 100 gramos solo tienen 25 calorías, pero da hambre. "La primera regla para adelgazar es que esto no ocurra", señalan lsa nutricionistas.
Una hamburguesa no aliviará tus resacas
Es más: las empeorará. En el gran propósito 'No privarse de nada', los médicos subrayan: "En estas circunstancias necesitamos azúcares, porque la resaca conlleva hipoglucemia [bajada de azúcar], pero no con alimentos pesados que hagan más daño al estómago. yogures, pasta o verduras son una buena opción".
Con las abdominales no logrará un vientre plano
Se encuadra en el propósito 'No desperdiciar la matrícula del gimnasio'. Y lo explica Ángel Merchán, director del centro de entrenamiento personal Homewellness: "Ejercitar una zona determinada no ayuda a perder grasa en esa zona en concreto, como han demostrado numerosos estudios. Se consigue mejorar el tono general y su fuerza. Afinar el abdomen depende fundamentalmente de la pérdida de grasa, y para ello hay que realizar un entrenamiento enfocado al gasto calórico".
Diez minutos de sentadillas adelgazan más que 10 minutos corriendo
Corriendo a 8 kilómetros por hora se queman unas 8 calorías por minuto. Pero hay alternativas que incluso superan este gasto calórico, como es el caso de las sentadillas. En un estudio de la Universidad de Auburn, los participantes quemaron de media 13,4 calorías por minutos durante la realización de sentadillas. Y duplicaron su tasa metabólica posejercicio durante al menos 30 minutos.
Reírse rejuvenece
No es una frase hecha. Un estudio del Instituto Max Planck, de Berlín, asegura que las personas con semblante risueño parecen más jóvenes. Además, la risa disminuye el nivel de cortisol, la hormona del estrés. Lo afirman las psicólogas científicas Tara Kraft y Sarah Pressman, en una investigación .
Hacer humor de las miserias funciona
Es decir: facilita el cambio de actitud. Lo propuso Albert Ellis en su Terapia Racional Emotiva. Este influyente psicólogo americano planteó algunas técnicas que siguen en pleno vigor, como usar chistes e hipérboles como fórmula "aniquiladora de tonterías". Nada como exagerar las propias miserias y verbalizarlas para darse cuenta de lo ridículas que resultan.