Están completamente equivocados. Existen diferencias fisiológicas y biomecánicas entre hombres y mujeres que condicionan la forma de correr de unos y de otros, pero ¿Cuáles son esas diferencias? Y lo más importante ¿Qué debe tener en cuenta una mujer a la hora de elegir una zapatilla de running?
Intentaremos despeja, las dudas sobre las zapatillas de running de mujer y acabar con años de prejuicios contra las deportistas.
Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus: nuestras principales diferencias
Las mujeres y los hombres somos anatómicamente diferentes, pero esas diferencias no se limitan a un menor peso o tamaño. La forma del pie, el movimiento muscular y la estructura ósea de la mujer son diferentes a las del hombre. Diferencias que se trasladan a la forma de practicar ejercicio atlético y el material empleado en el mismo.
El pie -en general, y el talón en particular- de la mujer es más estrecho que el del hombre
El empeine femenino es más alto y el arco del pie más largo
El Ángulo Q, (ángulo del cuádriceps) -o la relación anatómica entre la cadera y la rodilla- es de 5 a 7 grados superior en las mujeres y eso provoca que estas tiendan a desplazar más peso a la parte exterior de los pies, lo que puede provocar un exceso de pronación, la inestabilidad en el impacto del pie y un mayor riesgo de lesión.
El espacio entre los huesos metatarsianos (los que unen las falanges con el resto del pie) es diferente. Esto es especialmente relevante porque aunque normalmente el metatarso soporta el 43% del peso corporal, las mujeres suelen sobrecargar la zona al usar calzado con tacones. Con un tacón de 6cm, hasta el 75% del peso corporal recae en el metatarso, sometiéndolo a un esfuerzo para el que no está preparado.
Un estudio de el Centro para la investigación de la Motricidad de laUniversidad de Pensilvania demuestra que “los pies y las piernas femeninas no son simplemente versiones de pies masculinos a escala reducida, sino que más bien difieren en un número de características de forma, particularmente en el arco, el lado lateral del pie, el primer dedo del pie y el metatarso“. Y concluye que estas diferencias deben tenerse en cuenta en el diseño y la fabricación de calzado deportivo para mujeres.
¿Cómo se adaptan las zapatillas de running de mujer a sus características?
Aunque las diferencias morfológicas y biomecánicas entre hombres y mujeres se conocen desde hace cientos de años, sin embargo, el calzado deportivo masculino y femenino ha sido prácticamente idéntico durante años. Afortunadamente, esto ha empezado a cambiar y las principales marcas deportivas han empezado a diseñar modelos con características específicas para mujeres.
La versión femenina de una zapatilla de running suele pesar un 20-25% menos que la versión masculina de la misma.
Algunas marcas aumentan ligeramente el drop (la diferencia de altura entre el talón y la puntera) para combatir la menor flexibilidad y fuerza en el tendón de Aquiles (donde las mujeres son más propensas que los hombres) a sufrir tendinitis, producto del uso de tacones. Por ejemplo, la versión de mujer de la Asics Kayano posee un drop de 13 mm, 3 más que los hombres.
Se suele usar menos amortiguación para compensar el menor peso corporal (la versión femenina de una zapatilla de running suele pesar un 20-25% menos que la versión masculina de la misma) y esta se distribuye de forma distinta para proteger mejor la parte delantera del pie, mucho más delicada.
Las zapatillas suelen ser más estrechas para adaptarse a la forma del pie femenino y algunas adaptan la forma del upper para incrementar el espacio destinado al empeine, aunque la mayoría delegan a la lazada la adaptación al arco y empeine femeninos.
¿Puede un hombre usar zapatillas de running de mujer?
Por supuesto… pero las especiales características de las mismas hace que no sea especialmente recomendable:
El largo es inferior. Una talla 40 de mujer es más corta que una talla 40 de hombre. Algunos especialistas recomiendan elegir hasta una talla y media más que la que se usa en modelos masculinos.
El ancho “normal” es más estrecho. Aunque en Europa no es muy común encontrarlos, las marcas suelen fabricar versiones de sus principales modelos con distintos anchos. El ancho por defecto para mujeres es el “B” mientras que para hombres es el “D”, así que, los hombres deberían comprar sólo modelos con ancho especial “D”… o no, si tienen un pie más estrecho de lo normal.
La versión femenina de una zapatilla de running está diseñada para amortiguar 20kg menos que la versión masculina.
La amortiguación es mucho menor. A la hora de clasificar la amortiguación de una zapatilla, casi todas las marcas usan tres categorías principales:
LIGERA: para mujeres con peso menor a 50 kilos u hombres de menos de 70kg, corredores para los que una amortiguación podría resultar contraproducente.
MEDIA: para mujeres de entre 50 y 65 kilos de peso y hombres entre 70 y 85kg.
ALTA: para mujeres de más de 65kg y hombres que pesen más de 85kg. Pesos para los que se recomienda utilizar zapatillas de alta amortiguación que absorben mejor el impacto en las articulaciones y disponen de refuerzos en ciertas zonas para mejor sujeción del pie.
Esto quiere decir que, por ejemplo, el modelo femenino de una Mizuno Wave Rider 18, cuya versión masculina está recomendada para corredores con un peso entre 70 y 85kg, tendrá amortiguación diseñada para aguantar hasta 65kg. Por eso, entre otras cosas, la Rider 18 para hombres pesa 269gr y el modelo femenino sólo 218gr, un 19% menos…
¿Seguís creyendo que la única diferencia entre estas dos zapatillas es el color?
Via David Bonilla / Runnics