La Vitamina C: no la descuides tampoco en verano

Conocida por ser de las más recomendadas para reducir el riesgo de resfriarnos en invierno, no debemos descuidar incluir una buena dosis en nuestra dieta durante todo el año.

Nuestro organismo no puede sintetizarla ni almacenarla, por lo que debe estar presente en los alimentos que ingerimos. 

Cualquier persona debe prestarle la debida atención, especialmente las personas que realizamos actividad física con frecuencia. Sucede que esta vitamina es una de las esenciales para los corredores, ya que contribuye a reducir la fatiga muscular y el cansancio general, a mejorar el estado de los huesos, y optimiza notablemente la absorción del hierro, un mineral de gran importancia. También, es fundamental para evitar que las lesiones pasen a cuadros de mayor relevancia, y facilitar su curación de manera natural.

La vitamina C, cuya denominación científica es ácido ascórbico, se encuentra dentro del grupo de las vitaminas solubles en agua (hidrosolubles). Es un un poderoso antioxidante, y apoya en la formación y liberación de hormonas esteroides, incluyendo la hormona más anabólica: la testosterona.

Si se lleva una alimentación balanceada, se puede conseguir la dosis necesaria de vitamina C, sin necesidad de tomar ningún tipo de suplementos dietarios. 

La Vitamina C. está muy presente en los vegetales, principalmente en los frutos cítricos (naranjas, pomelos, mandarinas, limones, etc.), kiwis, pimientos rojos, tomates, papas, frutillas y brócoli.