Pero, ¿cuándo deberíamos seguir entrenando o cuándo es el mejor momento de parar y descansar? Varios entrenadores de running y expertos en prevención de lesiones dicen que, si es la primera vez que estás sintiendo dolor en un lugar en concreto, debes finalizar el entrenamiento. Después de esto, poner hielo y masajearnos la zona.
Por otro lado, si estos dolores siguen en los próximos dos o tres entrenamientos, deberemos acudir irremediablemente al especialista. ¿Por qué, a pesar de sentir dolor, nuestro cuerpo y mente nos piden seguir adelante soportándolo hasta el final? Esto sucede porque estamos preparados mental y físicamente para aguantar ese dolor. Si sos nuevo en el deporte, calambres y dolores localizados son algo simplemente normal.
En carreras de larga distancia es relativamente normal sufrir algún que otro dolor en alguna zona de las piernas. Pero si llevas entrenando, al menos dos meses, y nunca había sentido ese dolor que te preocupa en un momento dado, debes parar de inmediato. Actuar con cabeza al sentir un determinado dolor durante el entrenamiento, te puede salvar de una lesión grave. Sobre todo si sos una atleta profesional o competes a un nivel medio-alto.
Sin embargo, no todos los dolores deben ser tratados del mismo modo. Algunos dolores que sentimos son tan graves o preocupantes en primera instancia, que no dudamos y cortamos el entrenamiento de inmediato. La sensación de que algún músculo nos arde significa que debemos parar y descansar. Mientras la gente normalmente no experimenta dolores agudos durante el entrenamiento, si sentis una especie de pinzamiento en algún nervio, acaba con el ejercicio.
Cualquier dolor durante el entrenamiento debe tomarse en serio, a no ser que sean calambres, lo cual simplemente nos dice que nuestros músculos están reconstruyéndose poco a poco y deberemos rebajar la intensidad, pero no parar. Cualquier dolor repetitivo, debe tomar toda tu atención, así como la de tu médico de cabecera o fisioterapeuta.
Fuente: JuanMi Guirado