Sabemos que durante el período estival necesitamos protegernos de los fuertes rayos del sol, los que pueden hacer estragos en nuestro organismo. Lo primero que restringimos es el horario de exposición: de 10 a 15 hs, es mejor no estar bajo la furia de febo. Lo segundo: hasta en los días nublados (el sol siempre está) ponerse protector solar factor mayor de 45. Y si estamos realizando actividad física, el protector tiene que ser resistente al agua para evitar que el sudor lo barra.
Es importante hidratarse acertadamente, es decir, tomar suficiente cantidad de líquidos antes, durante y después de realizar cualquier actividad física, aunque sea una simple caminata.
Con la transpiración el cuerpo pierde líquidos y también minerales y vitaminas. Por eso es necesario tomar mucha agua que ayudará a eliminar toxinas y limpiará los tejidos.
Al practicar deportes como la natación, el tenis, el maratón, escaladas o trekking en la montaña, la piel está expuesta a la luz solar permanentemente y esto puede ocasionarle daños que se traduzcan en un envejecimiento prematuro. Para evitar estos daños, además de ponerse protector es necesario nutrirla muy bien con cremas y geles, especialmente después de la ducha.
También es aconsejable consumir alimentos que tengan las vitaminas que favorecen la regeneración de la piel. Las zanahorias, el zapallo, la yema de huevo, la leche son algunos de los nutrientes que contienen la fundamental vitamina A. En tanto que las nueces, las avellanas, las almendras son ricas en vitamina E, la que tiene efectos antioxidantes y evita la sequedad y el envejecimiento de la epidermis.