Es tan esencial cómo las otras dos para mantener un equilibrio adecuado para con nuestro cuerpo. La falta de horas de sueño, el sobreentrenamiento, la fatiga muscular, las agujetas o una mala postura pueden arruinar nuestro progreso, hacer que nos estanquemos o incluso que acabemos dejando de lado el ejercicio.
Aprende cómo el descanso influye en tu recuperación y porque es más importante de lo que cree.
¿Entrenas y entrenas y no observas cambios perceptibles en tu cuerpo? Sin duda, algo estás haciendo mal, pero no sabes el qué... Y quizás, sólo quizás, la respuesta sea que no estás descansando adecuadamente
Es un factor a tener muy en cuenta en nuestro entrenamiento. Porque el músculo se recupera del ejercicio... Con el descanso. Durante el ejercicio, nuestro músculo se desgasta y se producen microrroturas fibrilares que son la base del acondicionamiento físico: el organismo 'repone' ése desgaste aumentando y ensanchando nuestros músculospara prevenir futuras roturas. Nuestro músculo, pues, se vuelve más fuerte con el ejercicio y el consiguiente descanso (y una correcta alimentación, claro). Es la llamada 'sobrecompensación'.
Ahora bien, ¿cuánto hay qué descansar? La respuesta no es única, y depende de cada organismo. Evidentemente, un cuerpo acostumbrado a un alto umbral de entrenamiento (léase deportistas profesionales) necesitan menos descanso e incorporar algunos 'descansos activos' (carrera ligera, estiramientos...).
Pero, para los comunes mortales, está comúnmente aceptado que hay que dejar al menos 48-72 horas de descanso (a mayor tamaño, mayor descanso) entre grupos musculares si realizamos entrenamientos de fuerza (pesas etc ...) y de 24 horas si nuestro entrenamiento es de tipo aeróbico ('running', ciclismo, deportes de equipo...). Y por descanso entendemos no realizar actividades moderadas-intensas en ese período.
Dentro del descanso, cada vez toma más importancia el paso progresivo desde una fase de reposo-entrenamiento-reposo. Nuestros músculos necesitan aclimatarse al ejercicio antes, durante y después. Así que no empieces ni acabes bruscamente.
Otra cosa es el llamado 'descanso activo'. Los días que no entrenemos nada en absoluto (normalmente sábados y domingos) podemos incorporar una suave actividad física para mantener nuestro metabolismo activo... Sin pasarse. Andar 45 minutos, Un paseo en bici de 30 minutos o una ligera sesión decarrera continua de no más de 15 minutos nos pueden servir.
Y hablando del descanso, por supuesto no puede faltar el sueño. Debemos encadenar al menos 7 horas de sueño reparador (no contamos la siesta) para que nuestro cuerpo asimile los cambios producidos y que el músculo se regenere.
Además, para que nuestro descanso sea correcto, trata de evitar el ejercicio al menos dos horas antes de irte a dormir o te será más difícil conciliar el sueño.
Fuente: Mujer Hoy