PECHO LEVANTADO
“Corre erguido, con el pecho arriba”, dice Steve Barrett, entrenador de la doble medallista olímpica Kelly Holmes. Hacela prueba costilla-cadera. Apoya el pulgar de una mano sobre la última costilla y el meñique sobre la cadera. “Si mantenes esta distancia, el diafragma puede cumplir su función”.
CABEZA ALTA
Si vas mirando al suelo, quizá evites pisar alguna caca de perro, pero correrás de manera menos eficiente. Gastarás más oxígeno e irás más lento que los corredores que dirigen la mirada hacia el frente, según la Universidad de Scranton (EE.UU.). Que tu mirada apunte a 10-20 metros por delante de tuyo.
RODILLAS ALTAS
Levantar las rodillas es cosa de bailarinas. Se corre con las caderas, no con las rodillas. Si las rodillas suben más de 15 cm, estás malgastando energía.
LA TENSIÓN JUSTA
Relaja los antebrazos y los dedos. Imaginate que llevas un par de huevos y no queres romperlos. Si vas demasiado tenso, bombeas mucha sangre a los antebrazos; si vas demasiado relajado, se resiente la técnica.
HOMBROS RELAJADOS
Si los llevas subidos condicionarás la respiración y tendrás que esforzarte más. Malas noticias si estás intentando batir tu marca personal.
SUAVE, SUAVE
Cuanto más fuerte pisas, más tiempo permanece el pie en el suelo y eso te hace ir más lento. El pie debe tocar el suelo un poco por delante de las caderas, pero en la vertical de la rodilla.
TALONES RÁPIDOS
Nada más tocar suelo, el pie debe rodar hacia delante. Concentrate en darte impulso, no en adelantar al otro pie.
RITMO
Igual que en el baile, el ritmo es la clave. Los brazos deben balancearse a la par que las piernas: el antebrazo derecho en armonía con la rodilla izquierda. Un estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) demostró que se ahorra la energía porque se reduce la rotación del tren superior.
Fuente: Norberto Barbuello