ELLA: RUNNER
Hoy, por fin, lo he convencido!!! He conseguido sacarlo de la cama a una hora prudencial. No muy temprano que me lo cargo. Y he conseguido que se desperece en menos de 1h, desayune, se vista y esté, más o menos listo.
Cuando se ha levantado de la cama, más o menos sabía que lo tenía ganado. Y yo como una niña pequeña casi dando saltos de alegría. Hay que ver lo tonta que es a veces una.
Se levanta y se encierra en el baño. Cierra la puerta. Echa el pestillo y ahí me digo “Ay madre!”
Prefiero no pensarlo y me dirijo a la cocina a preparar un mini-desayuno.
Me lo ha prometido. No me puede fallar. Ha dicho que sale conmigo a correr.
Enciendo la cafetera, saco la leche de soja, el azúcar y coloco un par de rebanadas de pan centeno en la tostadora. La verdad es que bastante ha cambiado ya por mi. Hace un par de años se hubiera metido un par de huevos fritos, de desayuno
Me acerco a la puerta y hago como que arrimo la oreja. Nada.
Ay dios! Que se ha vuelto a la cama.
No lo pienso.
Me lo prometió.
Preparo las tazas de café con poca de leche. Saco las tostadas y unto mermelada. Yo con una barrita voy lista.
Ya está. Qué hago? Porqué me hace tanta ilusión? Si voy a ir tan lenta que se me subirán hasta los caracoles por las piernas…en fin
Pensando en acercarme ya a echarle la bronca por ser tan miserable de prometerme algo que no iba a hacer, levanto la vista y lo veo.
Y aunque la imagen es tan tremendamente surrealista, la ilusión y lo que me doy cuenta que lo quiero, me hacen evitar estallar en carcajadas. Al menos durante unos milisegundos.
Luego ya no puedo. Es inevitable. Imagínense
Pantalones de algodón que no cubren ni la rodilla, Camiseta de White Label que le debieron regalar en alguna noche de fiesta loca con sus colegas, muñequera (….?, vamos a correr no a jugar al tenis), medias blancas con las clásicas rayitas roja-azul navy hasta media pantorrilla que no disimulan para nada esa pelambrera que no consigo se depile, y una cinta en el pelo no sé si emulando al mismísimo Forrest Gump…..
Escena pantagruélica!!!
- Are you ready, baby?” tiene la cara de soltarme.
Sonrío y estallo en carcajadas mientras se ríe y comienza a dar vueltas por la cocina imitando ejercicios que cree haber visto no sé bien donde a modo de calentamiento.
Correr no sé si correremos pero reirnos un rato seguro!
ÉL: NO RUNNER
Dios. Ya está despierta y ha salido de la cama pegando un salto.
Tantas veces postergando lo de acompañarla pero hoy no me libro. Huele
a café. Eso está bien. Sin un café probablemente no consiga ni
colocarme las zapatillas.
Espera. Las zapatillas. Ah, ya. Las tengo guardadas en el armario de
la entrada. Si tuviera una App le enchufaría a las suelas un
aerodeslizador. Vamos allá porque esto hay que solucionarlo rápido.
¡Me cago en…! ¡Qué dolor me ha dado en el cuello! He dormido en mala
postura y no puedo correr en este estado. Solucionemos primero ‘first
comes first’. Pensaré un momento mientras disfruto en el trono.
¿Cuánto llevo dentro del baño? Creo que me he quedado dormido. Se estaba tan a gusto… Y es que yo no soy persona de transito rápido aunque me tome dos cafés con sal a primera hora. Leí el otro día que los que salen a correr de madrugada se activan antes. Ella sabrá. No sé si es recomendable vivir tan activado. Es algo que no nos preguntamos cuando empezamos a vivir juntos y quizá ahora sea tarde
para plantearlo. Bueno, no perderé más el tiempo en planteamientos filosóficos porque le he oído mover la cuchara del café durante demasiado tiempo. Justo ese par de segundos extra en los que me muestra su impaciencia.
Total, qué más da. Me pondré… mira. Una camiseta debajo del montón de las toallas. Con esto y los pantalones con los que me acosté anoche. ¿Me coloco gorra? ¿Los runners llevan gorra? Debería asomar a verlos un día. Así aplaudiría un rato a mi chica y conseguiría puntos-pareja. Que frío está el suelo. Las medias no me las quito ni para atrás.
Vamos, corriendo a todo trapo.
- Hey, ¿dónde está el café? Digo el azúcar. ¿Has cambiado todo de lugar?
Lo cambia, lo mueve, no encuentro nada. Estoy un poco harto de estos
deportistas y su dinamismo. Por más prisa que me doy buscando el
azúcar, más se ríe ella. Ah, aquí está la azucarera.
Sonreiré. Ella se lo merece. Dios, haz que esta tortura sea corta.
Por Rosa Asensio / Tu también puedes