Hacer siempre la misma ruta: el cuerpo se acostumbra rápido al esfuerzo que requiere ese recorrido por lo cual disminuye tu rendimiento. Lo ideal es planificar rutas variadas: más cortas, más largas, con cuestas, en circuito, etc.
Seguir al primero: el cuerpo necesita adaptarse a los cambios de a poco, no es aconsejable que el otro sea nuestra medida. Por eso no busques ser de los primeros sino analizar cual es tu ritmo y de a poco ir superándolo.
Entrenar sólo los domingos: por una cuestión de disponibilidad de tiempo puede ser que sólo entrenes una vez a la semana. Pero en el caso de querer rendir mejor esta frecuencia no te va a hacer conseguir mejorar sustanciales. El cuerpo necesita esfuerzos continuos y repetidos a lo largo de la semana, de lo contrario el rendimiento disminuye.
No hidratarse lo suficiente: aunque sea una ruta corta lleva agua y no esperes a tener sed. Porque si sentís sed es porque te estás deshidratando y en esas condiciones es difícil rendir mejor encima de la bicicleta.
No llevar una fuente rápida de glucosa: en el caso de que suframos una bajada de azúcar en sangre, lo ideal es responder rápidamente con alimentos con glucosa de absorción rápida como las barritas de cereal, galletitas o una bebida deportiva.
No hacer estiramientos: es importantes que elonges antes y después del entrenamiento.